Megaincendio de Valparaíso: la salud mental se juega en el seguimiento
El Servicio de Salud Viña del Mar–Quillota–Petorca reconoce que, a más de dos años del megaincendio, persisten necesidades de salud mental. Qué enseña.
La lección en salud mental del megaincendio de febrero de 2024, que dejó 21.229 personas catastradas, es que la respuesta se gana en el seguimiento. La red desplegó 20 equipos de apoyo en las primeras cinco semanas, pero a más de dos años el Servicio de Salud Viña del Mar–Quillota–Petorca reconoce que persisten necesidades de trauma, duelo, ansiedad y depresión en personas y familias damnificadas. Para un centro, eso significa tener la lista de personas, volver a contactarlas en fechas definidas y dejar rastro de cada intento.
- El incendio del 2 y 3 de febrero de 2024 dejó 21.229 personas catastradas en 8.188 hogares de Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana.
- En 2024, las 14 duplas de atención primaria registraron 1.226 personas atendidas, 10.895 controles y 365 talleres; el proceso figura concluido en diciembre de 2024.
- El MINSAL advirtió en marzo de 2024 que solo una minoría tendrá un diagnóstico formal, pero que habrá casos tardíos y crónicos que el equipo de salud debe detectar.
- El programa «Recuperando Juntos» prevé, durante 2026, intervenir a unas 300 familias con detección, atención clínica y vinculación con la red de salud.
- Las dos últimas cuentas públicas del Servicio de Salud reportan atenciones, controles y talleres; cuántas personas afectadas siguen sin contacto es la brecha que un centro puede cerrar.
El incendio afectó a 21.229 personas y los equipos llegaron en días
El fuego del 2 y 3 de febrero de 2024 afectó 11.349 hectáreas y dejó 8.188 hogares y 21.229 personas catastradas: 14.854 en Viña del Mar, 6.070 en Quilpué y 305 en Villa Alemana. La Biblioteca del Congreso Nacional contó, además, 7.371 viviendas completamente destruidas entre 8.541 evaluadas. La OPS informó el 15 de febrero, con datos oficiales, más de 130 muertes.
Para la salud mental, el propio Servicio de Salud nombra cuatro fuentes de impacto: la pérdida de familiares, la exposición al fuego, el desplazamiento forzado y la incertidumbre, con más riesgo en niños, personas mayores y personas con enfermedades mentales o crónicas. Hay además un grupo que suele quedar fuera del recuento: muchos funcionarios atendieron mientras sus propias familias y hogares eran afectados.
La respuesta fue rápida. En febrero de 2024 llegaron tres equipos de apoyo a la respuesta en salud mental (ARSAM), desde Arica y Coquimbo, y doce duplas psicosociales de otros servicios, con la meta de llegar a 26 duplas; según la Cuenta Pública 2024, se desplegaron 20 equipos ARSAM en las primeras cinco semanas para dar primeros auxilios psicológicos y reforzar a los equipos locales. Durante 2024, las 14 duplas de atención primaria de Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana registraron 1.226 personas atendidas, 10.895 controles y 365 talleres.
La mayoría se recupera, pero algunos casos aparecen meses después
La nota técnica del MINSAL del 5 de marzo de 2024 ordenó la respuesta clínica al comenzar el segundo mes. Parte de una premisa: la menor proporción de las personas afectadas presentará un diagnóstico formal de estrés agudo o postraumático, y para el resto la primera línea no es clínica, sino cubrir necesidades básicas, promover el descanso y usar herramientas de primera ayuda psicológica. El diagnóstico de estrés postraumático se plantea solo desde la semana 4, porque exige síntomas por más de un mes.
Lo más útil para una institución son las trayectorias que describe el MINSAL. La retardada aparece, por definición, después de varios meses, cuando el despliegue ya terminó, y la crónica exige apoyo sostenido. Por eso la nota pide a los equipos de salud la detección de «cuadros que aparezcan de forma retardada» y el apoyo temprano a quien evolucione hacia la cronicidad.
| Trayectoria | Frecuencia según el MINSAL | Qué implica para el contacto (análisis de Arbol) |
|---|---|---|
| Resiliencia | 35–65% | Retoma sus rutinas; basta con información clara y un canal al que recurrir |
| Recuperación | 15–25% | Se recupera en meses tras una perturbación fuerte; un contacto de control lo confirma |
| Retardada | 0–15% | Los síntomas aparecen tras meses de normalidad: solo se detectan si alguien vuelve a preguntar |
| Crónica | 5–30% | El funcionamiento se deteriora y no se recupera: necesita especialidad y una hora asegurada |
Fuente: Ministerio de Salud, nota técnica del Departamento de Salud Mental, 5 de marzo de 2024 (frecuencias que el documento toma de la literatura científica); la tercera columna es análisis de Arbol.
Tampoco existe una medición chilena que diga cuántas personas serán. La nota admite que no se cuenta con datos nacionales de estrés postraumático tras incendios forestales y recoge una revisión internacional: 24% y 60% en dos estudios a los 3 meses, entre 12,8% y 26% a los 6 meses y entre 10,2% y 13,6% a los 18 meses.
Los rangos se superponen y no se suman; lo que muestran es que la frecuencia baja con el tiempo, pero no desaparece, y que un calendario de contacto que termina a los tres meses deja fuera a quien persiste.
Las duplas concluyeron en diciembre de 2024 y las necesidades siguen
La Cuenta Pública de la gestión 2025 del Servicio de Salud, fechada en junio de 2026, muestra el contraste. En su tabla de salud mental, el apoyo psicosocial en emergencias aparece como proceso concluido en diciembre de 2024; en 2025 hubo un refuerzo de octubre a diciembre, con 650 personas atendidas y 2.893 controles en Viña del Mar, y 56 personas y 374 controles en Quilpué.
Al mismo tiempo, el informe reconoce que a más de dos años de los incendios persisten necesidades asociadas a trauma, duelo, ansiedad, depresión y dificultades de adaptación, y que uno de los principales desafíos es «identificar y acompañar a quienes mantienen afectación emocional», sobre todo personas mayores, niñas, niños y adolescentes, cuidadores y familias más vulnerables. Esa frase describe un problema de contacto antes que de oferta: quien no sabe quién sigue afectado no puede ofrecerle una hora.
La señal también viene del territorio. En un documento de julio de 2025 que recoge la Biblioteca del Congreso Nacional, la Municipalidad de Quilpué incluyó entre sus dificultades el «acceso de las víctimas a apoyo psicológico y social» y pidió un enfoque que abarque «tanto los procesos materiales como psicosociales». La reconstrucción material tampoco termina pronto: a diciembre de 2025 el MINVU contaba 1.221 viviendas en ejecución, 426 de ellas terminadas o entregadas, y los dirigentes vecinales pidieron «información permanente sobre plazos».
El MINSAL ya indica registrar y vigilar tras un evento
El aprendizaje institucional está en los documentos. Las orientaciones técnicas ARSAM del MINSAL, de octubre de 2020, describen la recuperación como una fase que «no tiene tiempo definido, pudiendo extenderse desde meses hasta incluso varios años», y contemplan que el equipo que se repliega entregue un informe de cierre y, si hace falta, mantenga contacto con la contraparte local para dar continuidad a lo hecho. El equipo de apoyo está pensado para la fase aguda; la continuidad queda en la red local.
En octubre de 2025, el MINSAL publicó indicaciones para la temporada de incendios 2025-2026 que apuntan a lo mismo. Para la preparación pide «detectar y registrar población con vulnerabilidades» y preparar apoyos para la «continuidad terapéutica». Para después del evento pide «desarrollar la vigilancia epidemiológica de salud mental post evento» y registrar las patologías de salud mental relacionadas. Para los equipos, pide incorporar su cuidado en planes y turnos y mantener al día los teléfonos del personal que vive en zonas de riesgo.
El Servicio de Salud, por su parte, prevé implementar durante 2026 el programa «Recuperando Juntos», con la Delegación Presidencial Provincial de Valparaíso, los municipios de Viña del Mar y Quilpué y universidades de la región. Considera intervenir a unas 300 familias mediante detección, atención clínica, gestión de riesgos, fortalecimiento comunitario y vinculación con la red de salud; la Cuenta Pública aún no informa resultados.
La idea de fondo ya la había formulado en febrero de 2024 la jefa del Departamento de Salud Mental de la Subsecretaría de Salud Pública: identificar a quienes estaban en situaciones especialmente dolorosas, como haber perdido a alguien o estar buscándolo, porque «no queremos perderle la pista» y la estrategia territorial permite «hacerle seguimiento en un periodo más prolongado».
Qué puede replicar un centro: lista, hitos de contacto y rastro
Nada de esto exige un desastre para empezar. Sirve para cualquier grupo al que una institución necesita volver a llamar: personas damnificadas, dadas de alta de una hospitalización o en lista de espera. A partir de los documentos anteriores, proponemos siete pasos.
- Armar la lista con consentimiento y un dato de contacto verificadoSin lista no hay seguimiento. El MINSAL pide detectar y registrar a la población vulnerable, y un teléfono de antes del evento puede haber cambiado con el desplazamiento.
- Fijar hitos de contacto: semana 4 y meses 3, 6, 12 y 18Parten de los cortes de la nota técnica del MINSAL (semana 4, meses 3, 6 y 18); el mes 12 es un añadido de Arbol.
- Contactar por más de un canal y en horarios distintosTeléfono, WhatsApp y web a cualquier hora: un segundo intento en otro canal evita cerrar el caso por «no contesta».
- Tratar una hora no asistida como señal, no como cierreLa nota técnica incluye la evitación entre los síntomas del estrés postraumático; un segundo contacto antes de dar de baja evita perder a quien más lo necesita (criterio de Arbol).
- Escalar los signos de alerta a un profesional y entregar canales oficialesIdeación suicida activa o planificada, ideas de daño a terceros, psicosis o alto compromiso funcional exigen derivación urgente. El primer contacto no da consejo clínico: orienta a Salud Responde (600 360 7777) o a la línea #4141 y avisa al equipo.
- Registrar cada intento con su canal, hora y resultadoPermite demostrar qué se hizo. Las cuentas públicas reportan atenciones y talleres, no cuántas personas afectadas siguen sin contacto.
- Incluir al personal damnificado en el mismo seguimientoEl Servicio de Salud reconoce que muchas personas de sus equipos atendieron mientras sus hogares eran afectados; el MINSAL pide mantener al día su teléfono de contacto.
Con ese registro se puede medir lo que las cuentas públicas no publican: la cobertura de seguimiento, es decir, cuántas de las personas afectadas registradas tuvieron un contacto efectivo en los últimos 90 días (indicador propio de Arbol, no oficial).
Informarlo cada mes junto con las atenciones, y revisar la lista de quienes no responden, distingue un seguimiento declarado de uno demostrable. Los canales oficiales que el primer contacto debe entregar son Salud Responde, 600 360 7777 y la línea #4141 de prevención del suicidio, disponible las 24 horas.
El contacto debe tener propósito clínico y consentimiento, como explicamos para la hora médica.
El contacto activo sostiene el cuidado cuando baja la urgencia
La red chilena ya sabe desplegar equipos en días; lo que decide la salud mental a largo plazo es si, en el mes 18, alguien vuelve a llamar. Ese seguimiento comparte su lógica con el de una lista de espera: contacto proactivo que mueve la fila y reagendar sin perder el cupo en salud mental GES, con confirmación de la hora y oferta inmediata de la que alguien libera.
Como principio operativo, el contacto después de una emergencia es activo, responde a cualquier hora, confirma, reofrece las horas liberadas y deja cada conversación registrada y transcrita, sin entregar nunca consejo clínico: orienta, agenda y avisa al equipo. Quien quiera ver cómo se organiza ese contacto por teléfono, WhatsApp y web en centros chilenos puede revisar el enfoque de Arbol para Chile.
Aviso. Este contenido tiene fines informativos y educativos. No sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni el consejo de un profesional de la salud calificado. Ante cualquier duda, síntoma o decisión sobre tu salud, consulta a tu médico o a la institución de salud correspondiente.