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Ansiedad y depresión en Perú: el subdiagnóstico que nadie mide

En Perú, más de la mitad de quienes reconocen un problema de salud mental no busca ayuda profesional: así se mide esa brecha y qué puede hacer tu institución.

Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:

En Perú, el 18,5% de las personas con un trastorno de salud mental ni siquiera lo percibe como tal, y entre quienes sí lo reconocen, el 52,5% no busca ayuda profesional, según cifras del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) citadas por La República. Sumadas, esas dos brechas dejan a la mayoría de las personas con ansiedad o depresión fuera del sistema antes de que exista una historia clínica que las cuente. Y de la minoría que sí decide pedir ayuda, ninguna cifra oficial mide cuántas se quedan otra vez afuera porque nadie contestó su primera llamada.

La brecha no es solo cultural: también es de acceso

Es fácil leer el subdiagnóstico como un problema exclusivamente de percepción — que la persona no reconoce el síntoma, o que todavía pesa el estigma de pedir ayuda psicológica. Esa parte existe y las cifras del INSM la confirman. Pero reducir el problema a eso deja afuera la otra mitad de la historia: incluso cuando alguien sí decide buscar atención, el sistema no siempre tiene con qué recibirla a tiempo.

El punto de partida
La brecha entre el síntoma y la atención, según el INSM
18,5%
de las personas con un trastorno mental no lo percibe como tal
INSM, ene-2025
52,5%
de quienes sí lo reconocen no busca ayuda profesional
INSM, ene-2025
6,8 M
consultas de salud mental registró el Minsa en sus establecimientos durante 2024
Infobae, oct-2025
Fuente: INSM, vía La República, enero 2025 · Minsa, vía Infobae, octubre 2025

Esa última cifra —6,8 millones de consultas en un solo año, generadas por 1,3 millones de personas atendidas— parece describir un sistema que ya está respondiendo a la demanda. Y en parte lo hace: el Minsa no se quedó quieto frente al crecimiento del problema. Pero un año de consultas registradas no le dice nada a una institución sobre cuántas personas intentaron pedir una cita y no lo lograron. Esa parte del recorrido —la que ocurre antes de que alguien quede agendado— no aparece en ningún reporte nacional.

La demanda que sí llega al sistema casi se triplicó en tres años

Antes de hablar de lo que falta, vale la pena mirar lo que sí creció. Según el mismo reporte de La República, con datos cruzados del Minsa, Cedro y el Colegio de Psicólogos del Perú, los casos nuevos de trastornos mentales de leve a severo atendidos en establecimientos del Minsa pasaron de 5.243 en 2021 a 9.826 en 2023 y a 14.736 en 2024 — casi el triple en tres años. Dentro de esa cifra, los casos de depresión moderada y severa subieron de 6.565 en 2023 a 10.693 en 2024.

Tres años de crecimiento sostenido
Casos nuevos de trastornos mentales atendidos en establecimientos del Minsa
Casos nuevos registrados por año
Casos nuevos de trastornos mentales atendidos en establecimientos del Minsa5.24320219.826202314.7362024
Fuente: La República, con datos del Minsa, enero 2025

La depresión, dentro de ese total, tiene un patrón que ninguna institución debería ignorar: el 75,5% de los casos registrados en 2024 corresponde a mujeres, según Infobae, y el 16,5% del total afecta a menores de edad. En ansiedad, la misma nota reporta más de 182.000 casos diagnosticados hasta julio de 2024. Diez meses después, en octubre de 2025, el Minsa ya había atendido 325.157 casos de ansiedad y 60.975 de estrés severo en lo que iba del año, de acuerdo con otro reporte de Infobae. Los cortes de ambas cifras no coinciden —uno es un acumulado a julio, el otro a octubre del año siguiente— así que no deben leerse como una serie exacta año contra año; lo que sí queda claro comparando ambos reportes es que la curva sigue subiendo, no bajando.

La infraestructura no alcanza ni para la demanda que ya está diagnosticada

Ese crecimiento choca con una red de servicios que no creció al mismo ritmo. Perú cuenta hoy con 305 Centros de Salud Mental Comunitarios (CSMC) en funcionamiento, según La República, frente al estándar que el propio Ministerio de Salud fijó de un centro por cada 50.000 habitantes. Para cumplir esa meta a nivel nacional harían falta 384 centros más — más del doble de los que existen hoy.

La red de servicios, hoy
Lo que falta para cubrir el estándar del propio Minsa
305
Centros de Salud Mental Comunitarios en funcionamiento a nivel nacional
384
centros adicionales que faltan para llegar a 1 por cada 50.000 habitantes
< 50%
de esos centros cuenta con el set completo de psicofármacos esenciales
Fuente: La República, febrero 2026

Esa carencia no se reparte igual en todo el país. Convoca.pe reportó, con datos del INSM, que Callao cubre apenas el 25% de la meta de centros que le correspondería según su población, Lima Metropolitana y Región Lima el 29%, y Lambayeque el 37%. Son justamente las regiones con mayor concentración de población — y, por lo tanto, mayor volumen de demanda potencial — las que muestran la brecha porcentual más amplia. El presupuesto tampoco fue en la dirección contraria: el gasto asignado a salud mental para 2026 es de S/ 626.431.462, un 1,99% menos que los S/ 639.143.367 destinados en 2025, según el mismo reporte de La República.

Lo que ninguna cifra oficial mide: la llamada que nadie contesta

Todas las cifras anteriores —el 52,5% que no busca ayuda, los 305 centros frente a los 384 que faltan, la caída de presupuesto— describen lo que pasa en el sistema una vez que una persona ya quedó registrada, o lo que le falta al sistema en conjunto. Ninguna mide el tramo anterior: cuántas de las llamadas o mensajes de WhatsApp que sí llegan a una consulta privada, un centro de salud mental o una clínica quedan sin respuesta, simplemente porque nadie estaba disponible para contestar en ese momento.

Ese tramo importa más en salud mental que en casi cualquier otra especialidad. Una persona que decidió llamar para pedir una primera cita de psicología o psiquiatría — habiendo superado, primero, la barrera de reconocer el problema, y después, la de decidirse a buscar ayuda — no necesariamente vuelve a intentarlo si el teléfono suena y nadie contesta, o si el WhatsApp queda en visto sin respuesta. Puede probar con otro número de su lista, puede postergarlo para la semana siguiente, o puede simplemente no volver a marcar. Ninguna estadística nacional registra esa llamada como una consulta que no se concretó: para el sistema, esa persona nunca llegó a existir como demanda.

Con una red de centros que ya cubre menos de un tercio de lo que necesitaría en las regiones más pobladas, y con una demanda que casi se triplicó en tres años, cada uno de esos contactos vale más de lo que valía antes. No sobran cupos para perder por una llamada sin contestar. Cerrar la brecha de especialistas, de camas y de presupuesto es una tarea de política pública que le corresponde al Estado; pero asegurarse de que ninguna llamada ni ningún mensaje de una persona que ya decidió pedir ayuda se quede sin respuesta es algo que cada institución puede resolver por su cuenta, sin esperar a que cambie el presupuesto nacional. Un agente de Arbol contesta esas llamadas y esos mensajes las 24 horas, agenda contra la disponibilidad real del equipo clínico y confirma la cita antes de la fecha — para que ese primer contacto, el más difícil de conseguir según las propias cifras del INSM, no se pierda por algo tan evitable como un teléfono que nadie levantó.

Qué puede hacer tu institución esta semana

Antes de que la próxima llamada se pierda
Revisa esto en tu consulta, centro de salud mental o clínica
  • Mide cuántas llamadas de agenda quedan sin respuesta cada semanaSi nadie lo registra, la institución no sabe cuánta demanda ya perdió antes de ofrecer siquiera una primera cita.
  • Habilita un canal de WhatsApp con registro, además del teléfono fijoUna persona que decidió pedir ayuda por salud mental rara vez insiste dos veces el mismo día si nadie responde la primera vez.
  • Confirma la cita entre 24 y 48 horas antes, no solo al momento de agendarlaCon una red de centros que ya cubre menos de un tercio de la meta en las regiones más pobladas, un cupo perdido por inasistencia es una cita que tardará en recuperarse.
  • Define un protocolo para reasignar los cupos que se liberan sin avisoCada cupo liberado y no reasignado es, en la práctica, una cita menos disponible para alguien más en la lista de espera.
  • Registra si la primera llamada de una persona fue contestada el mismo díaEs el dato que ninguna cifra del Minsa mide hoy, y el que más pesa para quien ya dudó antes de marcar.

Si administras una consulta, un centro de salud mental o una clínica en Perú y quieres entender cómo se ve en la práctica un sistema de contacto proactivo que no deja llamadas sin responder, ese mismo principio es el que separa una agenda que solo reacciona al teléfono de una que confirma cada cita con anticipación. Hemos escrito sobre esta misma brecha en otros países de la región: sobre el subdiagnóstico de ansiedad y depresión en México, sobre las listas de espera de salud mental adolescente en Chile y sobre cómo la telesalud mental creció en Argentina sin resolver el primer contacto — el mismo patrón se repite, con cifras distintas, en buena parte de Latinoamérica.

Fuentes

  1. Crisis de salud mental en el Perú: jóvenes y adultos lideran los casos de depresión — La República, con datos del INSM, el Minsa, Cedro y el Colegio de Psicólogos del Perú
  2. Salud mental en Perú: ¿por qué las mujeres son las más afectadas por la depresión? — Infobae, con datos del Minsa
  3. Minsa atendió más de 390 mil casos de ansiedad y de estrés severo en lo que va del 2025 — Infobae, con datos del Minsa
  4. Faltan 384 Centros de Salud Mental Comunitarios a nivel nacional para atender óptimamente a pacientes — La República
  5. La salud mental a ciegas: Perú necesita casi 400 centros comunitarios para cubrir brecha de atención — Convoca.pe, con datos del INSM
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