Natalidad en mínimos en Chile: menos partos, pero más complejos
En 2025 nacieron 146.446 personas en Chile, 40% menos que en 2015, con más madres mayores y más prematuros. Qué cambia para maternidades y pediatría.
En 2025 nacieron en Chile 146.446 personas, 40% menos que en 2015, y la fecundidad cayó a 0,99 hijos por mujer, la primera vez bajo uno según las cifras provisionales del INE. Para maternidades y pediatría, eso significa menos partos con los mismos turnos, embarazos más complejos y más presión por captar y retener cada embarazo, desde la primera consulta hasta los controles del recién nacido.
- En 2025 nacieron 146.446 personas en Chile, 98.224 menos que en 2015 (−40,1%), y la fecundidad bajó a 0,99 hijos por mujer.
- Todas las regiones cayeron: Aysén perdió 46,8% de sus nacimientos y Tarapacá, la que menos cae, 24,3%; allí 51,8% de los nacimientos es de madres extranjeras.
- Menos partos, pero más complejos: en 2025, 25,8% de los nacimientos fue de madres de 35 años o más; los prematuros subieron de 8,1% a 9,9% entre 2015 y 2023.
- Las cesáreas bonificadas por Isapres cayeron 56% entre 2015 y 2025: el mercado privado de maternidad se achicó más rápido que la natalidad.
- La ventaja de un centro está en captar cada embarazo temprano y acompañarlo sin cortes hasta los controles del recién nacido.
Nacimientos en Chile: 146.446 en 2025, 40% menos que en 2015
Entre 2007 y 2015, Chile registró más de 240.000 nacimientos cada año. Desde 2016 la cifra baja casi sin pausa: según la serie histórica del INE, los nacidos vivos pasaron de 244.670 en 2015 a 146.446 en 2025, 98.224 menos, una caída de 40,1% (cálculo propio; las cifras de 2024 y 2025 son provisionales). En promedio, eso equivale a pasar de unos 670 nacimientos diarios a unos 401 (cálculo propio).
La tasa global de fecundidad bajó de 1,81 hijos por mujer en 2015 a 0,99 en 2025: menos de la mitad del nivel de reemplazo de 2,1 que usa el INE (cálculo propio).
Las proyecciones del INE con base en el Censo 2024, publicadas el 28 de enero de 2026, no anticipan un rebote: suponen que la fecundidad seguirá bajando hasta 2035 y que desde 2028 las defunciones superarán a los nacimientos. El instituto anunció proyecciones regionales para el segundo semestre de 2026, el insumo que falta para planificar camas y turnos por territorio.
La caída alcanza a todas las regiones, aunque no al mismo ritmo
Ninguna región escapó. Entre el Anuario de Estadísticas Vitales 2015 y los cuadros provisionales de 2025, la Región Metropolitana pasó de 101.087 a 58.186 nacimientos (−42,4%) y Aysén perdió 46,8%: sus 752 nacimientos de 2025 son unos dos al día para toda la región (cálculo propio).
Tarapacá, la región que menos cae, es también donde más nacimientos son de madres extranjeras: 51,8% en 2025, seguida por Antofagasta (46,3%) y Arica y Parinacota (43,0%), según cálculo propio. En todo el país, ese grupo pasó de 6,9% de los nacidos vivos en 2017 a 19,7% en 2025, según el INE. Sin ese aporte, la caída nacional habría sido más profunda.
En esas tres regiones, más de cuatro de cada diez nacimientos son de madres extranjeras: orientación, contacto y seguimiento deben funcionar para familias que pueden hablar otro idioma o conocer menos la red. En Aysén o Magallanes, el desafío es otro: sostener una unidad de partos con muy pocos nacimientos al día.
Menos partos, pero más complejos: madres mayores y más prematuros
El perfil de quien da a luz cambió más rápido que el número. En 2025, 25,8% de los nacimientos fue de madres de 35 años o más, frente a 17,8% en 2015, y 8.172 fueron de madres de 40 años o más (cálculo propio con la serie del INE). En el otro extremo, los nacimientos de madres menores de 20 años cayeron de 26.165 a 5.194: un logro de salud pública que también achica los programas para adolescentes embarazadas.
La edad cambia la organización de la atención. La Guía Clínica Perinatal 2015 del MINSAL asocia el aumento de embarazos en mujeres mayores de 35 años a un mayor riesgo perinatal y, entre sus criterios de derivación, envía al nivel secundario a toda gestante mayor de 40 años: a las 18 semanas si no tiene patología asociada y de inmediato si la tiene.
El recién nacido también cambió. Entre 2015 y 2023, último año con anuario definitivo, los prematuros (menos de 37 semanas) pasaron de 8,1% a 9,9% de los nacidos vivos y los de bajo peso (menos de 2.500 gramos), de 6,3% a 7,5%, según los anuarios 2015 y 2023 del INE (cálculo propio). Los prematuros bajaron 13,2%, menos de la mitad que los nacimientos (−28,9%): la neonatología no se achica al ritmo de los partos.
Lo que cambió en una década: menos nacimientos y más complejidad por cada parto
| Indicador | 2015 | Último dato | Qué implica para la red |
|---|---|---|---|
| Nacimientos en el año | 244.670 | 146.446 (2025) | Menos volumen por maternidad |
| Nacimientos de madres de 35 años o más | 17,8% | 25,8% (2025) | Más embarazos de mayor riesgo |
| Nacimientos de madres de 40 años o más | 4,1% | 5,6% (2025) | Más derivaciones al nivel secundario |
| Nacimientos de madres menores de 20 años | 26.165 | 5.194 (2025) | Menos demanda adolescente |
| Prematuros (menos de 37 semanas) | 8,1% | 9,9% (2023) | Neonatología que no se achica |
| Bajo peso al nacer (menos de 2.500 g) | 6,3% | 7,5% (2023) | Más seguimiento del recién nacido |
| Nacimientos de madres extranjeras | 6,9% (2017) | 19,7% (2025) | Contacto adaptado a cada familia |
Fuente: INE, Series Vitales 1992-2025(p), Anuarios de Estadísticas Vitales 2015 y 2023 y cifras provisionales 2025. Porcentajes por edad, prematurez y peso: cálculo propio sobre el total de nacidos vivos.
Las maternidades pierden volumen, pero no sus costos fijos
Una unidad de partos tiene que estar lista las 24 horas, tenga un parto o diez. Cuando el volumen cae 40% y la complejidad sube, el costo de cada parto crece y las unidades pequeñas se vuelven difíciles de sostener. La red ya concentra los partos: en Aysén, de los 911 nacimientos ocurridos en 2023, 888 se atendieron en la provincia de Coyhaique, según el anuario del INE.
En el sector privado, la caída es doble. Según las series de la Superintendencia de Salud, las Isapres bonificaron 12.852 cesáreas en 2025, frente a 29.213 en 2015: 56% menos, una baja mayor que la de la natalidad. En el mismo período, sus beneficiarios bajaron de 3.410.487 a 2.517.305 (cifras provisionales), reflejo del traspaso hacia FONASA que analizamos con cifras oficiales.
Para una clínica, cada embarazada que elige otra maternidad no es solo un parto menos: también se van los controles del recién nacido, las vacunas y la pediatría de los años siguientes. Un hospital público, en cambio, debe sostener equipos y competencias con menos partos y más casos complejos derivados desde su red.
Pediatría: menos niños, pero más seguimiento por cada recién nacido
La base de la pirámide se estrecha. Según las proyecciones del INE, los menores de 15 años eran 29,3% de la población en 1992, son 16,3% en 2026 y serían 7,2% en 2070, y desde 2028 habría más personas de 65 años o más que menores de 15. Menos niños no significa menos trabajo por niño: el seguimiento de cada recién nacido está pautado.
Los criterios del MINSAL para programar la atención infantil en la APS fijan el control de la díada, la madre con su recién nacido, idealmente antes de los 10 días de vida y entre 48 y 72 horas después del alta, seguido de controles a los 1, 2, 3, 4, 6, 8 y 12 meses. Un prematuro tardío debe ingresar a control en la APS entre 48 y 72 horas después del alta, y los de muy bajo peso al nacer tienen seguimiento de especialidad hasta los 4 años.
Cada control es una hora médica que alguien debe agendar, recordar y, si la familia no llega, rescatar: la misma programación incluye el «rescate de población inasistente» entre las tareas de los equipos. A eso se suma el calendario de vacunas, como la nueva pauta neumocócica de los lactantes. La mortalidad infantil bajó a 5,8 por cada 1.000 nacidos vivos en 2025, según el INE: sostener ese logro con menos niños exige que ninguno salga del control.
Qué puede hacer tu maternidad o servicio de pediatría con estas cifras
La natalidad no depende de un centro de salud. Sí depende de cada equipo cuántos embarazos capta temprano, cuántos terminan en un parto en la misma institución y cuántos recién nacidos siguen en control, sea una maternidad pública, una clínica o un CESFAM:
- Mide tu embudo materno cada mesEmbarazadas que consultan, que inician control, que tienen su parto contigo y que vuelven con el recién nacido.
- Acorta el tiempo hasta la primera hora con matronaLa captación temprana se gana o se pierde entre el primer contacto y la primera hora agendada.
- Planifica por complejidad, no solo por volumenMás madres de 40 años o más y más prematuros sostienen el alto riesgo obstétrico y la neonatología.
- Deja agendada la díada antes del altaEl MINSAL la programa idealmente antes de los 10 días de vida; agendarla al alta no depende de una llamada posterior.
- Confirma y recuerda cada control y cada vacunaEl primer año suma controles a los 1, 2, 3, 4, 6, 8 y 12 meses: cada hora se pierde si nadie la recuerda.
- Registra cada intento de contacto y rescata a quien no llegaEl rescate de inasistentes es tarea programada en la APS; sin registro de intentos, no se puede medir.
Ninguna de estas medidas exige más nacimientos: exigen medir la continuidad con el mismo rigor que la ocupación de camas. Para la primera etapa, revisamos dónde se rompe la captación entre la señal de embarazo y la primera hora médica.
Cerrar la brecha es no perder ningún embarazo antes de la díada
Con unos 401 nacimientos diarios en el país, cerrar la brecha se ve así: cada consulta de una embarazada recibe respuesta a cualquier hora, por teléfono o WhatsApp; la primera hora con matrona se agenda en ese contacto; cada control se confirma y se recuerda; la díada queda agendada antes del alta, y quien no llega recibe otro contacto. Es trabajo de volumen y constancia que un equipo de admisión difícilmente sostiene mientras atiende el día.
Ese trabajo ya lo pueden hacer agentes de IA en teléfono y WhatsApp sobre la agenda que el centro usa: contestan las 24 horas, agendan, confirman, recuerdan, ofrecen de nuevo las horas liberadas y dejan cada conversación grabada y transcrita, sin entregar nunca consejo clínico; las decisiones clínicas siguen en manos de matronas y médicos. Cómo trabaja Arbol la continuidad del contacto con maternidades y centros de salud chilenos lo explicamos en nuestra página de Chile.
Aviso. Este contenido tiene fines informativos y educativos. No sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni el consejo de un profesional de la salud calificado. Ante cualquier duda, síntoma o decisión sobre tu salud, consulta a tu médico o a la institución de salud correspondiente.