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Sífilis y gonorrea al alza en Chile: el costo está en el seguimiento

La sífilis llegó a 55,2 casos por 100.000 habitantes en 2025 y la gonorrea se multiplicó por 2,5 desde 2021: qué miden las cifras y dónde falla el seguimiento.

11 min de lectura

En 2025 Chile notificó 55,2 casos de sífilis por 100.000 habitantes, el máximo de la década, y 13,3 de gonorrea, 2,5 veces la tasa de 2021, según lo que el Ministerio de Salud presentó a la Comisión de Salud del Senado el 6 de julio de 2026. El «más de 150%» de la gonorrea parte del piso de la pandemia; la sífilis sí está en su punto más alto. El costo invisible está después del diagnóstico: contactos sin evaluar, controles incompletos y reinfecciones.

Puntos clave
  • En 2025 la sífilis llegó a 55,2 casos notificados por 100.000 habitantes, el máximo de la década, tras multiplicarse por 2,4 en ese periodo, según el MINSAL.
  • La gonorrea llegó a 13,3 por 100.000: 2,5 veces la tasa de 2021, el piso que dejó la pandemia, pero todavía bajo los 15,7 de 2018.
  • Las tasas cuentan lo que se diagnostica y se notifica; muchas ITS pasan largos periodos sin síntomas y se transmiten sin que la persona lo sepa.
  • La norma exige que cada contacto declarado sea citado a control, evaluado y tratado, y que la sífilis tratada tenga controles en los meses 1, 3, 6 y 12.
  • La sífilis congénita, con exámenes programados en el embarazo y rescate de inasistentes, se mantiene bajo la meta de 0,5 por 1.000 nacidos vivos.

La sífilis llegó a 55,2 por 100.000, la tasa más alta de la década

La cifra viene del Departamento de Prevención y Control del VIH/SIDA e ITS del MINSAL, que llevó al Senado una serie de tasas 2016–2025 con datos provisorios del Instituto de Salud Pública y del sistema de vigilancia EPIVIGILA. La sífilis cerró 2025 en 55,2 casos por 100.000 habitantes, el máximo del período, tras multiplicarse por 2,4 en la década.

El salto es reciente. En 2019, la Estrategia de Prevención de las ITS registraba 6.043 casos y una tasa de 32,3 por 100.000; con esa base, la de 2025 es un 71% más alta (cálculo propio). La Estrategia Nacional de Salud 2021-2030 ya había descrito un alza de 65% entre 2010 y 2019, con una tendencia que alcanzaba también a mujeres, incluidas gestantes.

Tasas notificadas en Chile, serie 2016–2025 con datos provisorios
La sífilis marca el máximo de la década y la gonorrea se multiplicó desde 2021
55,2
casos de sífilis por 100.000 habitantes en 2025, máximo del período
MINSAL
×2,4
alza de la tasa de sífilis en la década
MINSAL
13,3
casos de gonorrea por 100.000 habitantes en 2025
MINSAL
×2,5
alza de la gonorrea desde 2021, tras la caída por COVID
MINSAL
21,1
casos de VIH por 100.000 en 2024–2025, 26% menos en la década
MINSAL e ISP
0,14‰
sífilis congénita por 1.000 nacidos vivos, dato preliminar 2026
MINSAL
Fuente: Ministerio de Salud, Departamento de Prevención y Control del VIH/SIDA e ITS, presentación ante la Comisión de Salud del Senado (6 de julio de 2026), con datos del ISP y EPIVIGILA

Chile no es un caso aislado. La Organización Panamericana de la Salud informó en octubre de 2025 que los casos de sífilis en adultos de las Américas crecieron 26% entre 2020 y 2022, hasta 3,4 millones, y otro 10% entre 2022 y 2024. Entre los principales factores, su director señaló «las brechas en el acceso a las intervenciones de prevención, tamizaje y tratamiento».

El VIH va en sentido contrario: su tasa se estabilizó en 21,1 por 100.000 en 2024–2025, 26% menos en la década, tras un peak de 36,9 en 2018, como revisamos en el análisis sobre diagnóstico tardío y PrEP. Para las demás ITS, el MINSAL habla de «un fenómeno multifactorial y también internacional» que «no se explica por una sola causa ni por la conducta de un grupo».

El 150% de la gonorrea se mide desde el piso de la pandemia

La gonorrea llegó a 13,3 casos por 100.000 en 2025. Multiplicarse por 2,5 desde 2021 equivale a un alza de 150% (cálculo propio), la cifra que se repitió a fines de octubre de 2026. La lámina del MINSAL agrega una precisión: ese aumento se cuenta «tras caída COVID», es decir, desde el año en que las notificaciones cayeron con la pandemia.

Con una base anterior, la lectura cambia. En 2018 la gonorrea había llegado a 15,7 por 100.000, con 2.920 casos, según la misma estrategia de ITS; la tasa de 2025 queda un 15% bajo ese nivel (cálculo propio). La gonorrea volvió a un nivel cercano al de antes de la pandemia; la sífilis lo superó con holgura.

Ninguna de las dos va hacia su meta. La estrategia fijó para 2030 una reducción de 90% en la incidencia de sífilis y de gonorrea respecto de la tasa de 2018. En gonorrea, eso significa bajar a cerca de 1,6 casos por 100.000 (cálculo propio), y la tasa de 2025 la multiplica por más de ocho. La tabla resume la distancia: solo la sífilis congénita está dentro de su meta.

Indicador Antes de la pandemia Último dato oficial Meta 2030
Sífilis, casos por 100.000 habitantes 32,3 (2019) 55,2 (2025) Reducir 90% la incidencia respecto de 2018
Gonorrea, casos por 100.000 habitantes 15,7 (2018) 13,3 (2025) Reducir 90% respecto de 2018: cerca de 1,6 (cálculo propio)
Sífilis congénita, por 1.000 nacidos vivos 0,18 (2018) 0,14 (2026, preliminar) 0,5 o menos

Fuente: Ministerio de Salud, Estrategia de Prevención de las ITS (2020) y Estrategia Nacional de Eliminación de la Transmisión Vertical del VIH y Sífilis (2020); presentación ante la Comisión de Salud del Senado (6 de julio de 2026), con datos provisorios.

Las notificaciones cuentan diagnósticos, no todas las infecciones

Una tasa de notificación mide casos diagnosticados y reportados. El reglamento de enfermedades de notificación obligatoria, DS 7 de 2019, obliga a todo médico a notificar la sífilis y la infección gonocócica dentro de las 24 horas desde la confirmación. En un prestador institucional hace responsable al director del establecimiento, que debe nombrar un delegado de epidemiología, y los laboratorios que confirman el diagnóstico también deben comunicarlo.

Lo que no se diagnostica no entra en la cuenta. La estrategia del MINSAL advierte que «existen muchas ITS que tienen largos períodos asintomáticos», etapa en que las personas pueden transmitir la infección sin saberlo; en mujeres, la gonorrea es con frecuencia asintomática, entre 20% y 50% de los casos. Que el ministerio liste en 2026 la implementación de biología molecular para gonorrea y clamidia entre sus respuestas indica que esa capacidad diagnóstica todavía se despliega.

La puerta de entrada existe. El reglamento sobre ITS, DS 206, establece que la atención en los establecimientos de los Servicios de Salud es totalmente gratuita, con diagnóstico, tratamiento, control y exámenes; que los antecedentes son estrictamente confidenciales, y que cada Servicio de Salud debe contar al menos con una dependencia especializada. El MINSAL anunció, además, nuevas UNACESS y equipos de laboratorio para sífilis y clamidia.

Ese esfuerzo crece: los convenios ITS con los 29 Servicios de Salud, para gasto operativo y clínico, pasan de $1.967 millones en 2025 a $2.807 millones en 2026, un alza de 43% (cálculo propio), más $296 millones para equipamiento. Más testeo encontrará más casos, y cada caso abre un trabajo que no termina con el resultado.

El costo invisible está después del diagnóstico: contactos y controles

El tratamiento cura, pero no protege de una nueva infección: «el tratamiento es curativo pero no previene la reinfección», dice la estrategia del MINSAL. Por eso la Norma Técnica N°187, aprobada en 2016, establece que los contactos sexuales declarados de una persona con gonorrea o sífilis «deben ser citados a control, evaluados y tratados siempre».

La misma norma fija el seguimiento de una sífilis tratada con controles en los meses 1, 3, 6 y 12. Sumada la consulta del diagnóstico, cada caso significa al menos cinco encuentros con el sistema en un año, más los de cada pareja declarada (cálculo propio). Es trabajo de agenda y de contacto tanto como clínico.

Cuando ese trabajo falla, el costo no aparece en ningún informe: la persona se reinfecta, la cadena de transmisión sigue y, si hay un embarazo de por medio, sube el riesgo de sífilis congénita. El MINSAL reconoce el patrón en VIH, donde la retención en cuidados, con el segundo pilar de la cascada en 75%, «es el principal desafío». En sífilis y gonorrea la norma define el seguimiento, pero las tasas publicadas no dicen cuántas personas lo completan.

La sífilis congénita prueba que el seguimiento programado funciona

Hay un frente donde el sistema sí sostiene el seguimiento. La Estrategia Nacional de Eliminación de la Transmisión Vertical registró tasas de sífilis congénita de entre 0,13 y 0,18 por 1.000 nacidos vivos de 2014 a 2018; la Estrategia Nacional de Salud informó 0,3 para 2019, y el MINSAL presentó en 2026 un dato preliminar de 0,14. Todas están bajo la meta de 0,5 o menos.

Sífilis congénita por 1.000 nacidos vivos en Chile, años con dato oficial publicado
La sífilis congénita se mantiene bajo la meta de eliminación
Tasa notificadaMeta: 0,5 o menos
La sífilis congénita se mantiene bajo la meta de eliminación0,1320140,1320150,1820160,1320170,1820180,320190,142026(preliminar)0,5Meta
Fuente: Ministerio de Salud: Estrategia de Eliminación de la Transmisión Vertical del VIH y Sífilis (2020) para 2014–2018; Estrategia Nacional de Salud 2021–2030 para 2019; presentación ante el Senado (julio de 2026) para 2026

No es casualidad. La NT 187 programa el examen de sífilis en tres momentos de la gestación y al parto, y la estrategia de transmisión vertical incluye «procedimientos para el rescate de usuarias que se encuentran inasistentes a los controles, exámenes y tratamientos», con una meta de 95% de cobertura de tratamiento de las parejas de gestantes con sífilis. Es seguimiento con fecha, responsable y registro, el mismo que describimos para la captación temprana del control prenatal.

El modelo tiene límites que el propio MINSAL reconoce: su estrategia pedía «disponer de sistemas de seguimiento de casos individualizados», y la Estrategia Nacional de Salud advierte que el alza en mujeres, incluidas gestantes, «representa un riesgo de aumento de sífilis congénita». La Cuenta Pública 2026 comprometió lanzar una nueva norma de prevención de la transmisión vertical en el segundo semestre de 2026 y comenzar a implementar un protocolo de profilaxis postexposición para ITS bacterianas en el primer semestre de 2027.

Seis decisiones para que cada diagnóstico tenga seguimiento

Fuera del embarazo, el seguimiento depende de cada establecimiento. Un CESFAM, una UNACESS, un centro médico privado o un servicio de urgencia que diagnostica ITS puede ordenarlo con decisiones concretas, sin esperar la actualización del reglamento que el MINSAL ya anunció.

Lista de verificación
Seis decisiones para que un diagnóstico de ITS no termine en el resultado
  • Nombra al delegado de epidemiología y fija la ruta de notificaciónEl DS 7 exige notificar la sífilis y la infección gonocócica dentro de 24 horas y hace responsable al director del establecimiento.
  • Entrega cada resultado con una hora médica ya asignadaUn resultado reactivo sin hora para el tratamiento es la primera fuga; a quien no llega se le vuelve a contactar, con registro.
  • Agenda los controles de seguimiento el mismo día del diagnósticoLa NT 187 fija controles en los meses 1, 3, 6 y 12 tras tratar una sífilis; no los dejes a la memoria de nadie.
  • Invita a control a cada contacto declarado, con reservaLa norma pide evaluarlos y tratarlos siempre; ningún mensaje debe revelar el diagnóstico de otra persona.
  • Ofrece el examen donde la persona ya estáEl examen de medicina preventiva considera la sífilis para gestantes y personas de 15 años y más con conductas sexuales de riesgo.
  • Mide lo que pasa después del diagnósticoResultados entregados, tratamientos iniciados, contactos evaluados, controles completados y reinfecciones.
Fuente: Elaboración de Arbol a partir del DS 7 de 2019, la Norma Técnica N°187 de 2016 y la Estrategia de Prevención de las ITS (2020) del MINSAL

La reserva no frena el contacto activo, es su condición: el DS 206 exige confidencialidad estricta, y el canal con que tu centro recuerda una hora debe estar a esa altura, como revisamos a propósito de los datos sensibles que viven en recepción.

Cerrar la brecha es dar a cada diagnóstico una fecha y un rastro

Cerrar esta brecha se ve así: cada resultado reactivo sale con una hora médica; cada contacto declarado recibe una invitación a control por un canal reservado; los controles de los meses 1, 3, 6 y 12 quedan agendados, confirmados y recordados; quien falta es contactado otra vez, y cada intento queda registrado. Es un volumen que crece con cada caso nuevo.

Ese trabajo de agenda y contacto pueden hacerlo agentes de IA en teléfono y WhatsApp, sobre la agenda que el centro ya usa: ofrecen y confirman horas, recuerdan controles y reagendan inasistencias, sin nombrar el diagnóstico en los mensajes, sin entregar consejo clínico y con cada conversación grabada y auditable. Cómo lo hace Arbol, con la reserva que exige la salud sexual, lo contamos en nuestra página de Chile.

Aviso. Este contenido tiene fines informativos y educativos. No sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni el consejo de un profesional de la salud calificado. Ante cualquier duda, síntoma o decisión sobre tu salud, consulta a tu médico o a la institución de salud correspondiente.

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