Donación de órganos en Chile: 203 donantes en 2025 y 2.277 en espera
El MINSAL contó 203 donantes en 2025 y 2.277 personas en espera en agosto de 2026. Qué dice la ley y qué falla en los hospitales, según la Contraloría.
Chile registró 203 donantes efectivos de órganos en 2025, unos 10 por millón de habitantes según un cálculo propio con la proyección del INE, y 2.277 personas esperaban un trasplante al 17 de agosto de 2026. La ley presume donante a toda persona mayor de 18 años desde 2010, pero la Contraloría halló que en 2023 358 de 1.847 fallecimientos con criterio neurológico en hospitales públicos no llegaron al registro de donación: la tasa también se decide en el proceso del hospital, no solo en la ley.
- Los donantes efectivos subieron de 103 en 2013 a 192 en 2023 y el MINSAL contó 203 en 2025: un avance real, pero cerca de 10 por millón (cálculo propio).
- Desde 2010 toda persona mayor de 18 años es donante por ley, y desde 2019 el médico tratante debe notificar la muerte encefálica a la unidad de procuramiento.
- En 2023, la Contraloría halló 19,4% de los fallecimientos con criterio neurológico de hospitales públicos y 48,3% de los privados sin registro de potencial donante.
- Dos programas renales públicos cerraron 245 y 293 días en 2022 sin constancia de aviso a quienes esperaban; la lista renal sumaba 1.923 personas en enero de 2024.
- Los fallos documentados son sobre todo de contacto y de rastro: avisar, responder a toda hora, conversar con la familia y poder probarlo. Un hospital puede medirlos sin ley nueva.
Chile tuvo 203 donantes efectivos en 2025, unos 10 por millón
Un donante efectivo es quien donó órganos que efectivamente pudieron trasplantarse, y esa es la cifra que cuenta el sistema. El MINSAL informó el 4 de junio de 2026 que en 2025 hubo 203 y que 2.256 personas esperaban un órgano. Con los 20.150.948 habitantes que el INE proyecta a junio de 2026, son unos 10 donantes por millón (cálculo propio: 203 dividido por 20,15 millones).
La serie larga muestra un avance real pero lento. Según la Contraloría, que reproduce las cifras de Yo Dono Vida, los donantes subieron de 103 en 2013 a 192 en 2023 (+86%, cálculo propio), con caídas a 119 en 2018 y a 141 en 2020, año en que el MINSAL dice que la pandemia afectó fuertemente los programas de trasplante. El ISP informó 675 personas con órganos trasplantados en 2024, la cifra más alta en catorce años, pero no encontramos una cifra oficial de donantes de ese año.
Frente a España, el MINSAL ponía en 49 donantes por millón en noviembre de 2022, y a Chile en 10,4 en la misma nota: casi cinco veces (cálculo propio). Las cifras tampoco calzan del todo: la Contraloría cuenta 171 donantes en 2022, unos 8,5 por millón con la proyección del INE (cálculo propio). Mientras no exista una serie con una sola definición, usa donantes absolutos y calcula la tasa con tu propio denominador.
La ley presume donante, pero el MINSAL sigue apostando a la familia
El marco legal tiene tres hitos. La Ley 19.451 se promulgó el 29 de marzo de 1996; la Ley 20.413, el 6 de enero de 2010, declaró donante a toda persona mayor de 18 años que no haya dejado constancia contraria; y la Ley 21.145, el 20 de febrero de 2019, precisó cómo se respeta esa voluntad. Quien no quiere donar debe dejar constancia ante notario, que la remite al Registro Nacional de No Donantes del Registro Civil.
Desde 2019 el texto legal consolidado ordena consultar a la familia cuando existe «duda fundada», como figurar en el Registro de No Donantes o presentar documentos contradictorios; si la persona no figura en el registro, se presume su voluntad de donar y los familiares son informados del procedimiento. La misma ley agregó una obligación que recae en el hospital: el médico tratante debe notificar la muerte encefálica a la unidad de coordinación de procuramiento, bajo responsabilidad administrativa o civil.
Las preguntas frecuentes del MINSAL describen otra práctica: «nunca se extraen los órganos de una persona, sin antes conversar con la familia», y si esta se opone se respeta su decisión. El 24 de agosto de 2026 el MINSAL recogió a la ministra May Chomali: «No necesitamos nuevas políticas públicas, lo que necesitamos es un cambio cultural». En 2015 el MINSAL reportó un 53% de rechazo familiar, tras un aumento sostenido desde 2012; no repite esa cifra en las notas de 2022 a 2026 que revisamos.
Hay entonces dos textos oficiales que no dicen lo mismo, y un hospital no puede esperar a que se aclaren. Los donantes pasaron de 119 en 2018 a 188 en 2019, el año de la Ley 21.145, pero ninguna fuente oficial consultada atribuye ese salto a la ley. La conversación con la familia ocurre en horas, porque el soporte que mantiene los órganos funciona por algunas horas, y llega a buen término solo si antes el caso se detectó y se notificó.
El primer fallo es el aviso: 19,4% de casos públicos sin registro
La Contraloría auditó el proceso de donación de 2022 y 2023 y publicó el 23 de octubre de 2024 el Informe Final N° 297. Cruzó los egresos de personas fallecidas con diagnóstico neurológico o de muerte encefálica, de las bases de hospitales públicos (GRD) y privados (DEIS), con los potenciales donantes notificados en el sistema SIDOT. En 2023 no tenían registro 358 de 1.847 casos públicos (19,4%) y 111 de 230 privados (48,3%); en 2022 fueron 440 de 1.843 (23,9%) y 133 de 224 (59,4%).
Estos casos no son donantes perdidos: el cruce parte de diagnósticos neurológicos, no de muertes encefálicas certificadas, y el informe no estima cuántos eran donantes posibles. Lo que muestra es que el primer eslabón, avisar, no queda registrado en todos los casos, y que el sector privado registra bastante menos que el público.
La Contraloría atribuye la brecha a que la Coordinación Nacional no monitorea a la red hospitalaria; el MINSAL respondió que mide cada trimestre un indicador de notificación, pesquisa, descarte y contraindicación de potenciales donantes. Dentro del hospital, el estándar de 2015 pide una coordinación local de procuramiento con cobertura 24/7. En uno de los tres hospitales públicos auditados, una sola unidad de 4 personas llevaba procuramiento y trasplante, y la Coordinación Nacional pidió recursos para 2025 para separar esas funciones, sin que la línea presupuestaria se priorizara.
El registro mismo también necesita cuidado: de 9.163 casos registrados en SIDOT en 2022 y 2023, 157 no tenían RUN ni pasaporte y 414 tenían RUN duplicado, y la Coordinación Nacional informó que no hace una validación formal programada. Un hospital clínico privado extrajo órganos en julio de 2022 y abril de 2023 sin autorización sanitaria, sin notificar potenciales donantes y sin coordinación local; regularizó la autorización en julio de 2024.
Dos programas renales cerraron meses sin constancia de aviso
La lista de espera también se pierde en el contacto. En enero de 2024 1.923 personas esperaban un riñón, y la lista renal era la más lenta, con 1.124 días de espera promedio, más de tres años (cálculo propio). El sector público hace la mayor parte del trabajo: 421 de los 523 trasplantes renales de 2022 y 2023, un 80% (cálculo propio), se realizaron en la red pública.
Entre los tres hospitales públicos revisados, dos cerraron su programa de trasplante renal: uno durante 245 días en 2022 y 115 en 2023; otro, 293 días en 2022 y 6 en 2023. La guía técnica exige avisar a cada persona en lista cada vez que el programa está inactivo. Un hospital dijo avisar por teléfono, pero no existía registro de esas llamadas; el otro dijo no avisar ni gestionar derivaciones.
La Contraloría señala como causa la sobrecarga de las coordinaciones locales, y el MINSAL respondió que formaría una mesa de trabajo en seis meses. Avisar persona por persona y dejar prueba supera lo que una coordinación local puede sostener a mano.
La lista que el ISP usa para ofrecer un órgano depende de datos que cada centro debe mantener al día. La Contraloría halló 9 personas ya trasplantadas aún en la lista del ISP y 19 en listas locales, lo que puede dejar fuera a quienes necesitan el trasplante, y 26 personas de la lista renal sin centro resolutor identificado que no pueden participar de ningún proceso de selección y priorización. El ISP respondió que incorporará una revisión mensual del sistema para detectarlas.
También observó 84 casos de potenciales receptores sin justificación registrada del trasplante no realizado; el MINSAL respondió que esa observación apunta a la falta de un documento formal al ISP, no al funcionamiento de las listas. Cada hallazgo corresponde a un paso del proceso, y cada paso tiene su norma:
Seis controles que tu institución puede instalar sin una reforma
Nada de lo anterior requiere una ley nueva. Casi todos los puntos de pérdida son de contacto y de rastro: avisar a tiempo, responder a toda hora, saber quién habló con quién y poder probarlo. Es el principio que ordena cualquier agenda: contacto activo, a toda hora, con cada intento registrado y medido. No toca la decisión clínica de certificar la muerte encefálica ni de aceptar un órgano, que es siempre del equipo médico.
- Nombra una coordinación local con cobertura 24/7El estándar de 2015 la pide a todo centro con capacidad de generar donantes, y el decreto 35 de 2013 exige al menos un profesional a cargo donde se extraen órganos.
- Cruza cada mes tus egresos con la lista de notificadosEs el cruce que hizo la Contraloría: egresos de personas fallecidas con criterio neurológico contra los potenciales donantes en SIDOT. Cada diferencia es un caso por explicar.
- Registra cada notificación con hora, quién avisó y resultadoLa ley pone la obligación en el médico tratante; un registro simple protege al equipo y permite medir el primer eslabón.
- Deja constancia de la conversación con la familiaQuién habló, cuándo y con qué información. Sin una cifra oficial reciente de rechazo familiar, solo tu propio registro te dirá dónde se pierden los casos.
- Avisa a quienes esperan cuando un programa se cierraLa guía técnica de asignación de riñones lo exige. Guarda la prueba: la Contraloría no halló registro de llamadas en un hospital ni gestión alguna en otro.
- Actualiza la lista el día hábil siguiente al injertoEl oficio de 2015 lo exige para las córneas; una persona ya trasplantada que sigue en lista puede desplazar a otra en la oferta de órganos.
Estos controles se parecen a los de una lista de espera de especialidad: cada intento con su canal, su hora y su resultado. Y el contacto con propósito clínico exige consentimiento y trazabilidad: la Ley 19.451 considera dato sensible la información de donantes y receptores. Para el resto de los datos de salud, revisa las reglas de contacto en Chile.
Ese principio, contactar, confirmar y dejar rastro de cada conversación, es el que Arbol desarrolla para las agendas y listas de espera de los centros de salud en Chile. La decisión de donar y de trasplantar, en cambio, seguirá siendo de las personas y de los equipos clínicos.
Aviso. Este contenido tiene fines informativos y educativos. No sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni el consejo de un profesional de la salud calificado. Ante cualquier duda, síntoma o decisión sobre tu salud, consulta a tu médico o a la institución de salud correspondiente.