Esquema de vacunación atrasado en Perú: por qué no se recupera solo
En Perú, miles de niños quedan con dosis pendientes porque nadie los vuelve a llamar. Esto dicen las cifras y cómo un consultorio puede cerrar esa brecha.
Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:
Solo el 65,0% de los niños menores de 36 meses en el Perú recibió sus vacunas de acuerdo con su edad en 2024, según el INEI. El resto no es que haya rechazado la vacuna: en la mayoría de los casos entró al esquema, avanzó unas dosis y se quedó atrás porque nadie volvió a llamar a la familia para la siguiente cita.
Esa distinción importa porque cambia dónde está la solución. No falta biológico en el almacén ni voluntad en los padres — falta un mecanismo que sepa, dosis por dosis, a quién le toca volver y que efectivamente lo contacte antes de que el atraso se vuelva definitivo.
Los números confirman que el esquema se cae, no que nunca empieza
La cobertura en menores de 36 meses viene subiendo desde el piso pandémico: 46,3% en 2020, 62,1% en 2023, 65,0% en 2024. Se ve como una recuperación, y lo es. Pero se recupera sin volver a tocar el nivel de 2019 (60,7%) por mucho margen ni acercarse al umbral que corta la cadena de contagio de sarampión y tos ferina, que la evidencia sanitaria fija en 95% de cobertura (El Montonero). Perú no llega a esa cifra en casi ninguna dosis del esquema.
La brecha no es pareja entre zonas ni entre dosis. En menores de 36 meses, la cobertura urbana llega a 65,4% y la rural a 63,9%, una diferencia menor de lo que se esperaría — el verdadero quiebre no es geográfico, es por edad de la dosis. El primer año del esquema funciona razonablemente bien: 79,2% de los menores de 12 meses recibió sus vacunas correspondientes (INEI). El problema aparece después, cuando toca volver por los refuerzos.
El tercer refuerzo de polio a los 4 años cayó de 84,1% en 2023 a 79,5% en 2024. El segundo refuerzo de polio a esa misma edad está en 58,7%. El segundo SPR (sarampión, paperas, rubéola) llega a 75,9% (MCLCP). Ningún niño de esos rechazó la primera dosis — la mayoría la recibió a tiempo. Lo que se rompió fue el regreso.
Arequipa deja ver el mecanismo exacto de la fuga
Los agregados nacionales esconden el detalle operativo. Una investigación reciente sobre Arequipa lo muestra a nivel de consultorio: el 60% de los niños menores de 4 años en la región no completó su esquema en 2025 (Pancarta.pe). En el distrito de La Joya, el 70% de los niños no recibió la vacuna contra la fiebre amarilla y solo el 53% completó la segunda dosis de SPR.
La coordinadora regional de inmunizaciones, Giovana Valdivia, lo resume con una frase que suena a garantía pero describe justo el problema: “todos los niños están registrados en el sistema”. Es cierto — y es insuficiente. Estar en un padrón no es lo mismo que ser contactado. Gloria Rodríguez, de la microred de La Joya, calcula que un 30% de las familias migra de forma estacional entre la ciudad, los valles y la sierra, y que cerca del 40% cambia de número de teléfono en algún momento del año. El personal de salud no tiene cómo perseguir a esa familia de un distrito a otro, y cuando marca al número que consta en la ficha, muchas veces ya no contesta nadie o contesta alguien que ya no vive ahí.
Ese patrón se repite fuera de Arequipa con otro nombre: padres que salen a trabajar antes del amanecer y no están disponibles cuando el consultorio llama en horario de oficina, padrones municipales desactualizados que arrastran una dirección de hace dos años, y una sola llamada que se hace una vez, no contesta, y no se vuelve a intentar. No es un problema de cuántas vacunas hay en el esquema — es un problema de a quién se le avisa y cuántas veces.
Por qué “que la familia pida su cita” no cierra la brecha
El Programa Ampliado de Inmunizaciones no mide cuántas familias piden cita espontáneamente — mide cobertura por edad, dosis por dosis, en toda la población objetivo esté o no pendiente de su consultorio. Esa diferencia es el corazón del problema: un sistema que espera a que la persona llame nunca va a alcanzar a quien ya perdió el hilo del esquema, porque quien perdió el hilo, por definición, dejó de estar pendiente.
En la práctica, el seguimiento activo recae hoy sobre quien tenga tiempo en recepción entre una atención y otra. Revisar el carné de cada niño contra el calendario, identificar quién debe la dosis de los 4 años, marcar el número que aparece en la historia clínica y repetir la llamada si no contesta es un trabajo real, pero es el primero que se posterga cuando el consultorio está lleno — y en la mayoría de los establecimientos, nadie tiene ese seguimiento como su tarea con nombre propio. Minsa acaba de ampliar el esquema nacional de 18 a 23 vacunas, sumando hexavalente, vacuna contra el VRS para gestantes, meningocócica para niños con VIH y nirsevimab para recién nacidos (Infobae). Cada vacuna nueva es una fecha más que un consultorio tiene que rastrear por niño — y si el mecanismo de aviso ya fallaba con 18, agregar cinco no lo arregla solo.
Qué significa contactar por dosis y edad, no por agenda del día
Un agente de IA de Arbol revisa el esquema de cada niño contra su fecha de nacimiento y llama o escribe por WhatsApp cuando toca la siguiente dosis — no cuando alguien en recepción tiene un hueco para hacerlo. El mensaje nombra la vacuna y la edad correspondiente, no un genérico “tiene una cita pendiente”, porque una familia que sabe qué dosis falta y por qué importa responde distinto a una que solo recibe un recordatorio vago.
Si la familia no contesta la primera vez, el agente reintenta en otro horario y por otro canal — la llamada de la mañana que nadie atiende porque están trabajando se convierte en un mensaje de WhatsApp que pueden responder en la noche. Si confirman, la cita queda agendada en el consultorio sin que nadie de tu equipo haya marcado un número. Si dicen que no pueden esa semana, el agente reprograma en el momento en vez de dejar la conversación en visto y esperar a que la familia vuelva a llamar — que, como muestran los datos de Arequipa, casi nunca ocurre por sí sola.
- 1Cruza el esquema por edad, no por cita ya tomada
El PAI mide cobertura poblacional, no demanda espontánea — hay que salir a buscar a quien no ha vuelto a pedir cita, no esperar a que la pida.
- 2Contacta por el canal que sí van a leer
Si la llamada de la mañana no contesta, el mensaje de WhatsApp de la noche sí llega — probar un solo canal una sola vez es donde se pierde a la mayoría de las familias.
- 3Reintenta antes de dar por perdido el contacto
Un número que cambió o una dirección desactualizada no significa que la familia se fue del sistema, significa que el primer intento falló.
- 4Confirma o reprograma en el mismo contacto
Cerrar la cita ahí mismo evita que la familia tenga que volver a llamar ella para cuadrar un nuevo horario.
- 5Deja registrada la próxima dosis, no solo la de hoy
El esquema tiene varias citas futuras — programar la siguiente evita que el mismo niño vuelva a caer en la lista de atrasados en dos meses.
Qué puede hacer tu consultorio o centro de salud esta semana
Ninguna de estas acciones depende de esperar una nueva asignación de presupuesto ni de un cambio normativo del Minsa — dependen de decidir que el seguimiento deja de ser una tarea de “cuando haya tiempo”.
- Saca el listado de niños con refuerzo pendiente a los 4 años. Es donde más se cae la cobertura según los datos nacionales — no en la primera dosis, en el refuerzo.
- Verifica qué tan actualizado está el número de contacto en la historia clínica. Si cambia con la frecuencia que reportan en Arequipa, una sola llamada fallida no debería cerrar el caso.
- Define un canal de reintento, no solo un canal inicial. La familia que no contesta el teléfono en la mañana puede sí responder un WhatsApp esa misma noche.
- Asigna el seguimiento a un responsable con nombre, no a “quien tenga tiempo”. Es la diferencia entre que se haga todas las semanas o que se haga cuando no hay más urgencias.
Si tu institución ya está pensando en cómo pasar de una agenda reactiva a un sistema de contacto proactivo, la vacunación infantil suele ser el primer caso donde el retorno se nota — porque a diferencia de una cita de control general, cada dosis atrasada tiene una fecha exacta y una familia identificable esperando (aunque no lo sepa) a que alguien la vuelva a llamar. Lo mismo aplica para cualquier consultorio o clínica que dependa de que el paciente regrese en el momento correcto, no cuando pueda.
Fuentes
- Indicadores de Resultados de los Programas Presupuestales, 2024 — Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) — ENDES
- Perú: Avances y Desafíos en las Coberturas de Vacunación — Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza (MCLCP)
- Arequipa: los niños que entran al sistema de vacunación, pero no logran completar el recorrido — Pancarta.pe
- Minsa cuenta con el esquema de vacunación más moderno en la historia del Perú: cinco nuevas vacunas amplían la protección — Infobae Perú
- Las vacunas salvan vidas — UNICEF Perú
- Ante bajas coberturas, ampliación del Esquema de Vacunación — El Montonero