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Vacunación infantil en RD: el esquema que se atrasa entre citas

En República Dominicana casi todos reciben la primera dosis, pero muchos no vuelven por el refuerzo. Esto dicen las cifras y qué puede hacer tu consultorio.

Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:

En República Dominicana, el 97% de los niños recibe su primera dosis de vacuna a tiempo, pero solo el 87% completa el esquema con la tercera dosis y apenas el 78% recibe el segundo refuerzo de sarampión-rubéola-paperas, según las estimaciones conjuntas de la OMS y UNICEF. El niño no dejó de vacunarse porque la familia lo decidiera: entró al esquema, avanzó unas dosis, y nadie volvió a llamarlo para la siguiente cita.

Esa distinción cambia dónde hay que poner el esfuerzo. La vacuna existe, es gratuita y está disponible en más de 1,400 puestos de vacunación en todo el país. Lo que falta, dosis por dosis, es un mecanismo que sepa a quién le toca volver y que efectivamente lo contacte antes de que el atraso se vuelva permanente.

La primera dosis casi nunca falla; el refuerzo sí

El Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) dominicano arranca fuerte: la inmensa mayoría de los recién nacidos entra al esquema con su primera dosis de pentavalente o hexavalente en el segundo mes de vida, sin mayor fricción. El problema aparece más adelante, cuando el esquema exige que la familia regrese —a los cuatro, a los seis, a los dieciocho meses— por una dosis que ya no coincide con el parto reciente ni con la novedad de tener un bebé.

El esquema en cifras, 2025
República Dominicana
97%
Recibió su primera dosis de pentavalente/hexavalente a tiempo
OMS/UNICEF (WUENIC), 2025
87%
Completó el esquema con la tercera dosis
OMS/UNICEF (WUENIC), 2025
78%
Recibió el segundo refuerzo de sarampión-rubéola-paperas (SRP)
OMS/UNICEF (WUENIC), 2025

Diez puntos entre la primera y la tercera dosis del mismo biológico, y casi veinte entre la primera y la segunda dosis de SRP, no se explican por rechazo a la vacuna. Se explican por un patrón mucho más simple: cada dosis nueva depende de que alguien, en algún momento, le recuerde a la familia que ya toca volver —y en la mayoría de los consultorios, ese recordatorio no existe como proceso, existe como buena intención.

Cómo se pierde el hilo entre un control y el siguiente

En un consultorio pediátrico dominicano, el carnet de vacunación se revisa en cada control: el pediatra lo mira, marca lo que falta, y le dice a la familia cuándo debe volver. Ese momento funciona bien mientras la familia efectivamente regresa. El problema es lo que pasa entre un control y el siguiente, cuando nadie en el consultorio está mirando activamente el calendario de nadie —porque toda la atención está puesta en quien ya tiene una cita agendada hoy, no en quien debería tenerla y no la pidió.

El Ministerio de Salud Pública sostiene su parte del esquema con campañas de alcance nacional: la introducción de la vacuna hexavalente en 2025, con dosis a los dos, cuatro y seis meses más un refuerzo a los dieciocho, se distribuyó a través de 1,400 centros de vacunación en todo el país. Un año después, la incorporación de la vacuna tetravalente se apoyó en más de 1,350 puestos fijos, brigadas móviles y visitas domiciliarias durante la Semana de Vacunación en las Américas. Es infraestructura real y cobertura que no todos los países de la región tienen. Pero es, por diseño, una intervención puntual: una semana al año, o una campaña cuando se introduce un biológico nuevo. El seguimiento dosis por dosis, niño por niño, entre esas campañas, sigue recayendo en el consultorio individual —y ahí es donde el sistema no tiene un mecanismo automático.

Dónde se abre la brecha
Segunda dosis de SRP vs. el umbral que corta la cadena de contagio
cobertura 2ª dosis SRP: 78% (meta 95%)
Meta: 95%
Fuente: OMS/UNICEF (WUENIC), 2025

El 95% no es una meta arbitraria: es, aproximadamente, el nivel de cobertura que la evidencia epidemiológica asocia con cortar la transmisión de sarampión en una población. República Dominicana lo alcanza con holgura en la primera dosis y se queda a diecisiete puntos de distancia en la segunda. Esa diferencia importa clínicamente, no solo administrativamente: un niño con la primera dosis de SRP tiene protección parcial; sin la segunda, queda expuesto en el margen exacto donde un brote puede entrar y propagarse.

Lo que dice el número oficial y lo que muestra la estimación independiente

En marzo de 2024, el MSP reportó que la cobertura de vacunación contra el sarampión se ubicaba por encima del 98%, citando un 93% y un 98% en los dos años anteriores. Esa cifra no es falsa: coincide, en el rango, con lo que las estimaciones independientes de la OMS y UNICEF calculan para la primera dosis (95% en 2025). El problema es lo que la comunicación oficial no suele desagregar: la cobertura que se reporta hacia afuera casi siempre es la de la primera dosis, la que mejor le va al sistema. La segunda dosis, la que completa la protección real, rara vez aparece en el mismo comunicado —y es exactamente la que muestra el rezago de casi veinte puntos.

No hay que elegir entre desconfiar del dato oficial o del independiente: ambos describen el mismo sistema desde ángulos distintos, y juntos cuentan la historia completa. El país vacuna bien al inicio. Lo que no ha resuelto es cómo asegurarse de que cada familia vuelva por la dosis que le sigue.

El riesgo no es hipotético

República Dominicana comparte isla con Haití, país que atraviesa una crisis institucional y de seguridad severa y donde la vacunación infantil se ha visto directamente afectada. El propio MSP ha reforzado la vigilancia en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos precisamente para prevenir casos importados de sarampión, dado el repunte de la enfermedad en la región. Esa vigilancia fronteriza es necesaria, pero no sustituye la protección de fondo: un país solo está genuinamente resguardado de un brote importado cuando su propia población infantil tiene el esquema completo, no solo la primera dosis.

Para una familia individual, un esquema atrasado tiene un costo distinto y más inmediato: la niña o el niño queda con protección parcial durante meses en los que sí está expuesto en la guardería, en la escuela o en la calle. Para el consultorio, cada esquema que se queda a medias es también una cita que no se agenda, un control que no se factura y una familia que, con el tiempo, deja de percibir al consultorio como el lugar que le avisa cuándo le toca volver —y empieza a depender enteramente de su propia memoria para saber si el niño está al día.

Cómo un agente de contacto proactivo cierra esa brecha

Un agente de inteligencia artificial de Arbol revisa el esquema de cada niño contra su fecha de nacimiento y contacta a la familia por llamada o por WhatsApp exactamente cuando corresponde la siguiente dosis —no cuando alguien en el consultorio encuentra un espacio para hacerlo entre una consulta y otra. El mensaje nombra la vacuna y la edad correspondiente, no un genérico “tiene un pendiente”, porque una familia que sabe con precisión qué dosis falta y por qué importa responde distinto a una que recibe un aviso vago que puede posponer sin sentir que está dejando algo importante sin resolver.

Si la familia no contesta la primera vez, el agente reintenta en otro horario y por otro canal: la llamada de media mañana que nadie atiende porque los padres están trabajando se convierte en un mensaje que pueden leer y responder esa misma noche. Si confirman, la cita queda agendada en el consultorio contra la disponibilidad real, sin que nadie de tu equipo haya tenido que marcar un número ni revisar un carnet a mano. Si piden reagendar, el agente ofrece las próximas fechas disponibles en la misma conversación, en vez de dejarla pendiente hasta que alguien recuerde retomarla. Y si el niño ya acumula más de una dosis vencida, el sistema puede priorizar ese contacto sobre el de un control de rutina, porque no todos los atrasos pesan igual.

Nada de esto reemplaza el criterio clínico del pediatra ni la relación con la familia —al contrario, libera al equipo de la parte más repetitiva del seguimiento para que pueda dedicar ese tiempo a la consulta misma, a resolver dudas sobre reacciones a la vacuna o a conversar con una familia dudosa, que es donde su criterio realmente hace la diferencia.

  1. 1
    Cruza el esquema por edad, no por cita ya pedida

    El PAI mide cobertura por dosis y por edad en toda la población objetivo, esté o no pendiente de tu consultorio — hay que salir a buscar a quien no ha vuelto a pedir cita, no esperar a que la pida.

  2. 2
    Identifica dónde se abre la brecha en tu propia base

    Si el patrón nacional se repite en tu consultorio, la primera dosis casi nunca falla; el refuerzo y la segunda dosis de SRP sí — empieza por ahí.

  3. 3
    Contacta por el canal que la familia realmente revisa

    Si la llamada de la mañana no contesta, un mensaje de WhatsApp esa misma noche suele sí llegar — probar un solo canal una sola vez es donde se pierde a la mayoría de las familias.

  4. 4
    Confirma o reprograma en el mismo contacto

    Cerrar la cita en esa conversación evita que la familia tenga que volver a llamar ella para cuadrar un nuevo horario.

  5. 5
    Deja registrada la próxima dosis, no solo la de hoy

    El esquema tiene varias citas futuras — programar la siguiente evita que el mismo niño vuelva a caer en la lista de atrasados dentro de unos meses.

Qué puede hacer tu consultorio esta semana

Nada de lo anterior depende de que cambie una norma o de que llegue más presupuesto público. Depende de que el consultorio decida que el seguimiento de dosis pendientes deja de ser una tarea de “cuando haya tiempo” y pasa a tener un responsable —humano o automatizado— con nombre propio.

Si tu institución ya está evaluando cómo pasar de una agenda que solo reacciona a una que confirma antes de que la cita se caiga, vale la pena revisar cómo funciona un sistema de contacto proactivo o, en términos más generales, qué resuelve un agente de inteligencia artificial aplicado a la operación diaria de un consultorio pediátrico. La vacunación infantil suele ser el primer caso donde el retorno se nota, porque a diferencia de un control general, cada dosis atrasada tiene una fecha exacta y una familia identificable esperando —aunque no lo sepa— a que alguien la vuelva a contactar.

Fuentes

  1. Dominican Republic: WHO and UNICEF estimates of immunization coverage: 2025 revision — UNICEF / OMS (WUENIC)
  2. Ministerio de Salud introduce la vacuna hexavalente acelular al esquema de vacunación — Ministerio de Salud Pública (MSP)
  3. Ministerio de Salud fortalece esquema de vacunación infantil con vacuna tetravalente acelular — Ministerio de Salud Pública (MSP)
  4. MSP fortalece medidas de control para evitar casos importados de sarampión; cobertura en el país está por encima del 98% — Ministerio de Salud Pública (MSP)
Escrito por
Medical Advisor, Clínica Sierra Vista
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