Saltar al contenido

La brecha de vacunación infantil que crece en Venezuela

En Venezuela la cobertura de DPT3 bajó a 50 % y unos 215.000 niños y niñas no tienen ninguna dosis, mientras el sarampión repunta en América.

Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:

En Venezuela la cobertura de la tercera dosis de difteria, tétanos y tosferina (DPT3) se ubica en 50 %, frente a un promedio de 86 % en las Américas y muy por debajo del 95 % que la OPS y la OMS consideran necesario para evitar brotes (El Nacional, 2026; OPS/OMS, 2026). A esa cifra se suma que cerca de 215.000 niñas y niños venezolanos no han recibido ninguna dosis del esquema, el 14 % de toda la niñez sin vacunar de América Latina y el Caribe (El Nacional, 2026). La brecha no es solo un número de reporte: es un riesgo activo en un año en que los casos de sarampión en la región se multiplicaron por 32 respecto al anterior.

La región recupera terreno, pero desde un piso bajo y desigual

Según las estimaciones conjuntas de la OMS y UNICEF publicadas en julio de 2026, la cobertura de vacunación infantil en las Américas se recuperó por encima de los niveles previos a la pandemia: la primera dosis de pentavalente (DPT1) llegó a 92 % y la tercera (DPT3) a 86 %, mientras que la primera dosis contra el sarampión (MCV1) alcanzó 88 % y la segunda (MCV2) 78 %, ambas en descenso frente a 2024 (OPS/OMS, 2026). El mismo informe advierte que persisten “marcadas diferencias de cobertura tanto entre países como dentro de ellos”, con algunas naciones por encima de 90 % y otras muy por debajo de ese umbral.

El número de menores de un año sin ninguna dosis en la región bajó de 1,3 millones en 2024 a 1,1 millones en 2025, una mejora real pero insuficiente frente al umbral que la propia OPS repite en cada comunicado: se necesita al menos 95 % de cobertura con dos dosis de una vacuna contra el sarampión en cada comunidad para prevenir brotes (OPS/OMS, 2026). A escala global, 13,5 millones de niñas y niños no recibieron ninguna vacuna en 2025, unos 750.000 menos que el año anterior, aunque la cobertura mundial sigue un punto por debajo de los niveles de 2019 (OMS/UNICEF, 2026).

Los casos de sarampión en América se multiplicaron por 32 en un año

El indicador que convierte la brecha de cobertura en un riesgo inmediato es el sarampión. La OPS reportó 14.767 casos confirmados en 13 países de la región durante 2025, casi 32 veces más que en 2024; para el 5 de abril de 2026 ya se habían superado los 15.300 casos, más que el total del año anterior completo (OPS/OMS, 2026). El mismo reporte precisa que 93 % de las personas hospitalizadas por sarampión en 2025 no estaban vacunadas y que se registraron 43 muertes asociadas a la enfermedad entre 2025 y el primer trimestre de 2026.

Este patrón confirma algo que la evidencia epidemiológica documenta de forma consistente: el sarampión no reaparece donde la cobertura promedio es “aceptable”, sino donde existen bolsones de población con cobertura muy por debajo del 95 % necesario para cortar la cadena de transmisión. Venezuela, con una cobertura de DPT3 de apenas 50 %, se ubica precisamente en ese rango de vulnerabilidad.

Panorama regional y nacional
Venezuela combina baja cobertura con un repunte regional del sarampión
50%
Cobertura de DPT3 (tercera dosis) en Venezuela
El Nacional, 2026
215.000
Niñas y niños venezolanos sin ninguna dosis (14 % de la niñez sin vacunar en LAC)
El Nacional, 2026
14.767
Casos de sarampión confirmados en las Américas en 2025 (32x más que en 2024)
OPS/OMS, 2026
Fuente: El Nacional (2026); OPS/OMS (2026)

Venezuela concentra una porción desproporcionada de la brecha regional

La cobertura de DPT3 en Venezuela no solo está lejos del promedio regional de 86 %: viene cayendo. Reportes de prensa que citan datos de la OMS y UNICEF de 2023 ubicaban esa misma cobertura en 67 %, con el país entre las ocho naciones con peor desempeño en esta vacuna a nivel mundial (El Nacional, 2024). Que la cifra haya bajado de 67 % a 50 % en apenas dos años sugiere que el problema no es un evento puntual, sino una tendencia sostenida que una institución de salud no puede asumir que se corrige sola.

Tendencia de cobertura (DPT3)
La cobertura de DPT3 en Venezuela retrocedió mientras la región avanzaba
La cobertura de DPT3 en Venezuela retrocedió mientras la región avanzaba67%Venezuela, 202350%Venezuela, 202586%Promedio Américas, 202595%Umbral recomendado OPS/OMS
Fuente: El Nacional (2024, 2026); OPS/OMS (2026)

Parte de esta caída tiene una explicación operativa documentada: una circular del esquema nacional de vacunación difundida en mayo de 2026 ordenó diferir la cuarta y quinta dosis de pentavalente y limitar la aplicación de BCG a días específicos de la semana, mientras la segunda dosis de la vacuna SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) quedó pospuesta y solo se garantizó la primera (El Nacional, 2026). Es decir: una parte importante de la brecha no ocurre porque las familias decidan no vacunar, sino porque el propio esquema difiere dosis que ya estaban programadas, dejando a niñas y niños con un carné que parece “en regla” pero con protección incompleta.

La dosis que falta casi nunca es visible en la consulta del día a día

Para una institución de salud, el riesgo descrito arriba rara vez aparece como una alerta explícita. Aparece como una serie de expedientes que registran “primera dosis aplicada” sin que exista ningún mecanismo que marque cuándo vence la siguiente, ni quién debería recibir un llamado antes de esa fecha. La diferencia entre “esquema cero dosis” y “esquema incompleto” importa: el primer grupo nunca entró en contacto con el sistema, pero el segundo sí lo hizo y luego se perdió, lo que significa que la institución ya tiene sus datos de contacto y una oportunidad concreta de cerrar esa brecha sin depender de una campaña externa.

Con una cuarta y quinta dosis de pentavalente diferidas por disposición oficial y una segunda dosis de SRP pospuesta a nivel nacional, es razonable asumir que buena parte de la niñez atendida por cualquier institución venezolana —pública, privada o vinculada al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS)— tiene hoy al menos una dosis pendiente sin que nadie lo esté monitoreando de forma sistemática. Esa acumulación silenciosa de dosis pendientes es exactamente el tipo de brecha que no se ve en un tablero de gestión convencional, pero que sí se traduce en riesgo clínico cuando aparece el primer caso de sarampión en la comunidad.

Lectura operativa para instituciones de salud
Con DPT3 en 50 % y sarampión repuntando en la región, la vulnerabilidad de Venezuela es alta
Bajo
Medio
Alto
Crítico
Riesgo de brote en comunidades con cobertura de sarampión por debajo del 95 % recomendado: Alto

Qué puede hacer tu institución esta semana

Ninguna institución de salud puede revertir por sí sola la cobertura nacional. Pero sí puede reducir su propia exposición al riesgo identificando, dentro de su propia base de pacientes, quién quedó con el esquema incompleto y retomando el contacto antes de que aparezca el primer caso en la comunidad.

Cinco pasos para identificar y cerrar el esquema incompleto
  • Revisar los expedientes o carnés de vacunación de la niñez atendida en los últimos mesesseparar quién tiene cero dosis de quién inició el esquema pero no completó la dosis siguiente, incluyendo la segunda dosis de SRP
  • Construir una lista de seguimiento con la fecha en que vence cada dosis pendientepriorizar primero a quienes están más cerca de perder la ventana recomendada
  • Recontactar de forma proactiva a esas familias, no esperar a que regresen por cuenta propiaun mensaje o llamada antes de que venza la ventana es más efectivo que uno enviado después
  • Registrar cada intento de contacto y su resultadosin ese registro no es posible distinguir entre una familia que no fue contactada y una que sí lo fue pero no pudo asistir
  • Coordinar con los puntos de vacunación disponibles en la zona cuando la dosis diferida ya esté habilitadael recontacto solo cierra la mitad del problema si la familia no sabe dónde completar el esquema

Sistematizar este recontacto —convertirlo en un proceso recurrente y no en un esfuerzo puntual— es la diferencia entre esperar a que una familia recuerde la siguiente dosis y asegurarse de que la institución la busque antes de que sea tarde. Quien quiera revisar cómo estructurar ese seguimiento proactivo con la propia base de pacientes puede consultar nuestro enfoque de contacto proactivo con pacientes.

Fuentes

  1. WHO and UNICEF estimates show routine immunization has rebounded in the Americas, but declining measles coverage leaves communities vulnerable to outbreaks — OPS/OMS (PAHO/WHO)
  2. PAHO calls to strengthen vaccination amid rising measles cases in the Americas — OPS/OMS (PAHO/WHO)
  3. Global childhood immunization coverage inches forward despite conflict and hesitancy – UNICEF, WHO — OMS/UNICEF
  4. La crisis silenciosa de la inmunización en Venezuela: entre el racionamiento de dosis, promesas rotas y el desamparo gremial — El Nacional
  5. La Organización Mundial de la Salud alertó de un aumento del riesgo de brote de enfermedades en Venezuela — Infobae
Escrito por
Founder · Producto
Sus artículos →