Hipertensión y diabetes en el adulto mayor: protocolo de contacto
Hipertensión y diabetes concentran su peso en mayores de 60 años. Esta guía define a quién priorizar, cada cuánto llamar y qué debe confirmar cada contacto.
Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:
La hipertensión y la diabetes ya son, en la práctica, enfermedades de la tercera edad: la edad promedio de quien tiene hipertensión diagnosticada en Colombia es 63,98 años, y en diabetes, 64,82 años. Una parte de esa misma cohorte —sin pensión, en situación de vulnerabilidad económica— ya está identificada por el Estado a través de Colombia Mayor. Este artículo es un protocolo operativo: a quién contactar primero, cada cuánto y qué debe confirmar cada llamada para sostener el control, sin esperar a que la persona mayor reaparezca en la agenda ya descompensada.
La hipertensión y la diabetes ya concentran su peso en la tercera edad
Si tu institución todavía separa el “programa de crónicos” del “programa de adulto mayor”, probablemente está duplicando trabajo sobre la misma población. La Cuenta de Alto Costo, vía ACHC, reportó 5.649.061 personas con diagnóstico de hipertensión arterial en Colombia para el corte 2023, con una edad promedio de 63,98 años. Los datos más recientes de la misma cuenta, reproducidos por ConsultorSalud, ubican 2.597.719 personas con diabetes reportadas al 31 de agosto de 2025, con edad promedio de 64,82 años. En ambos casos, el promedio ya está por encima del umbral de persona mayor — no es una cola de casos aislados, es el centro de la distribución.
Ese último dato es el que importa para este protocolo: no es un problema de diagnóstico, es un problema de seguimiento. La misma fuente reporta que solo el 44,02% de las personas con diabetes tenía una medición reciente de hemoglobina glicosilada — la mayoría de la brecha no está en detectar el caso, está en sostener el contacto después. Ya cubrimos el problema de captación en diabetes tipo 2 en Colombia: la ruta para detectar antes de la cita; este artículo asume que la persona ya tiene diagnóstico y RIPS asociado, y se concentra en lo que pasa — o deja de pasar— después de esa primera consulta.
Colombia Mayor ya hizo parte del trabajo de decir quién necesita más ayuda
Programa de Prosperidad Social que transfiere un subsidio monetario mensual a personas mayores en pobreza o vulnerabilidad que no cuentan con pensión; hoy cubre a más de tres millones de personas en todo el país.
Fuente: Presidencia de la República, oct. 2025
El Estado ya construyó un criterio de vulnerabilidad para personas mayores que tu institución puede reutilizar. Para ser beneficiaria de Colombia Mayor, la persona debe estar clasificada en SISBÉN IV (grupos A, B o C hasta C1), no tener pensión y carecer de ingresos suficientes para subsistir. Ese mismo perfil —sin pensión, sin ingreso estable, muchas veces sin acompañante disponible en horario hábil— es también el que con más frecuencia no puede costear el transporte a un control, no reordena la fórmula a tiempo o depende de un tercero para confirmar una cita. No es una regla clínica, es una señal operativa adicional: si tu paciente hipertenso o diabético de 60 años o más figura además como beneficiario de Colombia Mayor —o de un programa municipal equivalente, en zonas donde la cobertura de SISBÉN o el acceso al subsidio nacional es limitado—, esa combinación merece prioridad en la fila de contacto, no solo el diagnóstico por sí solo.
Cruzar esta información no exige comprar datos ni pedirle a la persona que demuestre pobreza en la ventanilla: basta con preguntarlo una vez al caracterizar al paciente, o con cruzar tu propia base contra el listado de beneficiarios del programa municipal cuando la alcaldía lo comparta con la red de prestadores. El objetivo no es filtrar quién recibe atención — toda la cohorte 60+ con HTA o DM entra al protocolo —, sino decidir a quién llamar primero cuando la capacidad de contacto de tu institución es limitada, que es la realidad de la mayoría de las IPS. La misma lógica de identificación temprana, antes de que el vacío de seguimiento se vuelva riesgo clínico, es la que ya documentamos en hipertensión: los pacientes que desaparecen de tu agenda — aquí el énfasis está en construir el protocolo, no solo en nombrar el problema.
Cuánto contacto necesita cada persona — la cadencia por riesgo, no por calendario fijo
Un error común es tratar a todo el 60+ hipertenso o diabético con la misma frecuencia de llamada. La cadencia debería seguir el riesgo real, no un cronograma parejo para toda la cohorte:
La Resolución 3280 de 2018 fija la ruta de promoción y mantenimiento de la salud para el curso de vida de vejez y exige identificación oportuna y detección temprana de riesgos — pero no dicta un protocolo operativo de llamadas. Ese vacío es exactamente lo que una institución tiene que llenar por su cuenta, y es lo que resuelve la tabla anterior: la norma obliga al resultado, no dice cómo se llega a él.
El protocolo: qué debe pasar en cada contacto, paso a paso
- 1Identifica la cohorte
Cruza tu registro de HTA/DM (RIPS, historia clínica) con la edad —60 años o más— y, cuando el dato exista, con la condición de beneficiario de Colombia Mayor o de un programa municipal de adulto mayor: es una señal adicional de menor capacidad de sostener el control por cuenta propia.
- 2Clasifica por riesgo, no por orden de llegada
Separa a quienes están controlados y estables, a quienes tienen diagnóstico reciente o cambio de manejo, y a quienes no registran contacto reciente o muestran señales de alarma.
- 3Define la cadencia de cada grupo
Trimestral para estables, quincenal a mensual para diagnóstico reciente, inmediata para quienes llevan meses sin control.
- 4Ejecuta el contacto con un guion breve
Una idea por turno: ¿tomó el medicamento tal como se lo formularon?, ¿tiene agendada la próxima cita?, ¿ha sentido algo distinto en estos días? Nada de menús largos ni de jerga clínica.
- 5Escala lo que amerite, el mismo día
Una señal de alarma —mareo intenso, dolor de pecho, una glucometría muy alterada que la persona reporta— pasa a un clínico antes de colgar la llamada, no a la fila de la próxima semana.
- 6Registra el resultado y cierra el ciclo
Adherencia confirmada, cita agendada o reprogramada, o motivo si no se logró el contacto. Ese registro es el que decide cuándo toca la próxima llamada.
Si el obstáculo real no es la cadencia sino que la persona simplemente no contesta ningún canal, el diseño de ese outreach activo — sin volverlo spam ni autoengaño de “ya lo intentamos” — está desarrollado en el crónico que no contesta: outreach activo realista.
Qué debe quedar registrado — y qué medir
Cada contacto de este protocolo tiene que cerrar en uno de tres estados: adherencia confirmada, próxima cita confirmada o reprogramada, o señal de alarma escalada. Si el registro no distingue esos tres cierres, la institución no puede saber si el protocolo está funcionando o si solo está generando llamadas.
Lo mínimo que vale la pena medir cada mes:
- Porcentaje de la cohorte 60+ con HTA o DM efectivamente contactada según la cadencia que le corresponde.
- Porcentaje de contactos donde se confirmó adherencia al tratamiento.
- Porcentaje de contactos con la próxima cita de control ya agendada o reprogramada al cierre de la llamada.
- Tiempo entre una señal de alarma reportada por teléfono y la respuesta de un clínico.
- Personas no localizables, con motivo (número errado, rechazo del contacto, tercero que no autoriza).
Ninguno de estos indicadores reemplaza el criterio clínico del profesional que ve a la persona en consulta. Lo que hace el protocolo es asegurar que ese criterio tenga la oportunidad de aplicarse antes de la urgencia, no después. Y antes de marcar el primer número, verifica que exista una finalidad de tratamiento de datos vigente para este tipo de contacto — la Ley 1581 de 2012 lo exige para cualquier dato de salud que se use fuera del momento de la consulta.
- Nombra un responsable por turno de llamadasUn nombre y un horario definidos, no 'recepción' en general.
- Verifica el consentimiento vigente para el contactoLa Ley 1581 exige una finalidad clara para tratar datos de salud por teléfono.
- Prepara el guion para los tres cierres posiblesAdherencia confirmada, cita pendiente o señal de alarma — cada uno con su propio final.
- Define la ruta de escalamiento clínicoQuién recibe la alerta y en cuánto tiempo debe responder ese mismo día.
- Mide el resultado por cohorte, no en agregadoEl éxito general del centro de contacto puede esconder el abandono en mayores de 60 años.
Si el obstáculo de esta cohorte no es solo la cadencia sino el canal — la persona mayor que no navega un enlace de confirmación ni un menú de chat —, eso se trabaja en adulto mayor: voz primero. Para instituciones que operan este tipo de seguimiento en Colombia, Arbol Colombia enmarca el contacto proactivo como una decisión operativa, no como un eslogan de inclusión.
Fuentes
- Programa Colombia Mayor pasa de $80 mil a $230 mil para más de 3 millones de personas — Presidencia de la República
- Colombia Mayor — Prosperidad Social
- Situación de la enfermedad renal crónica, la hipertensión arterial y la diabetes mellitus en Colombia en el 2023 — ACHC — Revista Hospitalaria
- Día Mundial de la Diabetes 2025: cifras actualizadas revelan brechas en control y seguimiento de la diabetes en Colombia — ConsultorSalud
- Resolución 3280 de 2018 — Superintendencia Nacional de Salud - Normograma
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