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Inasistencia a la hora médica en Chile: qué dicen los datos

Dos estudios de la U. de Chile, una década aparte, midieron casi el mismo porcentaje de inasistencia a hora médica. Qué revelan y qué puedes hacer.

Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo.

Dos estudios universitarios, separados por más de una década, midieron cuánta gente no llega a su hora médica en la red pública chilena: 16,5% con datos de 2005 a 2010, según Medwave, y 15,6% con datos de 2022, según una tesis de la Universidad de Chile. El celular, el WhatsApp y hasta el mismo Fonasa cambiaron en el intertanto; el porcentaje, casi no. Lo que sí cambió es el costo de esa inasistencia: hoy cada cupo vacío tiene detrás una fila que llegó a un récord histórico.

La inasistencia no bajó del 15%–16% en una década

Comparar los dos estudios directamente exige un matiz: miden años distintos y el segundo agrega el detalle regional que el primero solo esbozaba. Aun así, la cercanía entre 16,5% y 15,6% es el dato que más llama la atención, porque en el medio hubo un cambio completo de tecnología de contacto —de la carta y el llamado fijo al mensaje de texto y la app de mensajería— sin que la conducta de fondo se moviera de forma proporcional.

Los dos trabajos también coinciden en algo más específico: la inasistencia no se reparte parejo por el país. El estudio de 2014 encontró un rango regional de 8,8% a 20,2%, con las tasas más altas en especialidades como dermatología, geriatría y nutrición. La tesis de 2024, con datos de 2022, ubica el peor desempeño en los Servicios de Salud de Arica (22%) e Iquique (21%) —las mismas regiones extremas que ya aparecían señaladas como de mayor riesgo en el estudio anterior por su perfil socioeconómico. La coincidencia entre ambos trabajos, hechos con métodos distintos en momentos distintos, sugiere que el problema no es un fenómeno pasajero sino una característica estructural de cómo se agenda hoy la atención de especialidad.

Dos mediciones, una década de distancia
La inasistencia nacional a horas de especialidad
16,5%
Inasistencia nacional, datos 2005–2010
Medwave, 2014
15,6%
Inasistencia nacional, datos 2022
U. de Chile, 2024
2,5 millones
Beneficiarios Fonasa en lista de espera, 1T 2026
LyD sobre datos Minsal

El vacío en la agenda pesa más hoy porque la fila detrás alcanzó un récord

Que la tasa se haya mantenido estable no significa que el problema pese lo mismo. Según cifras del Ministerio de Salud del primer trimestre de 2026 citadas por Libertad y Desarrollo, más de 2,5 millones de beneficiarios de Fonasa esperan alguna atención, y las 398.496 personas en espera de una cirugía son “el más alto del que se tiene registro”. La lista total bajó 5% respecto de un año antes, pero la de cirugías subió 8% en el mismo período y las consultas de especialidad volvieron a crecer trimestre contra trimestre después de tres caídas seguidas.

En ese contexto, una hora que se agenda y no se ocupa no es un espacio vacío neutro: es un cupo que alguien de esa fila habría tomado si hubiera sabido que estaba disponible con suficiente anticipación. Para las prestaciones cubiertas por las Garantías Explícitas en Salud, además, existe una dimensión legal: la garantía de oportunidad obliga a entregar la atención dentro de un plazo definido por norma, y cuando una hora GES se pierde por inasistencia, el reloj de esa garantía sigue corriendo mientras el cupo real desaparece.

Dos formas de calcular la pérdida, y no coinciden

Los dos estudios universitarios no solo difieren en la tasa de inasistencia; también calcularon la pérdida económica con métodos distintos, y sus resultados no son comparables sin ese contexto. El estudio de 2014 valorizó únicamente el honorario profesional de la hora perdida y llegó a una pérdida de US$28 millones anuales. La tesis de 2024 modeló el valor completo de la atención bajo los dos esquemas de pago del sistema —Modalidad de Atención Institucional y Modalidad de Libre Elección— y llegó a cifras bastante mayores para 2022.

Qué cambia según qué se mida
Dos cálculos de la pérdida por inasistencia, dos números
Dimensión
Estudio Medwave
Tesis U. de Chile
Datos de
2005–2010
2022
Qué valoriza
Solo el honorario profesional de la hora
El valor completo, bajo dos modalidades de pago
Inasistencia nacional
16,5%
15,6%
Pérdida anual estimada
US$28 millones
Entre $14.872 millones y $19.360 millones
Fuente: Medwave, 2014 y Universidad de Chile, 2024

Ninguna de las dos cifras es “la correcta” frente a la otra: son dos recortes distintos del mismo problema, hechos casi una década aparte y con supuestos de valorización diferentes. Lo que sí queda claro al ponerlas una al lado de la otra es que, midas como midas, la inasistencia no es un costo menor ni un simple problema de agenda: es una pérdida de recursos que el sistema recalcula cada cierto tiempo y que nunca baja a cero.

Isapre no publica lo que Fonasa sí mide, pero el cupo vacío cuesta igual

Un detalle que rara vez se menciona: ambos estudios miden la red financiada por Fonasa, es decir, los Servicios de Salud y los hospitales que reportan a ese sistema. No existe un estudio equivalente, con la misma metodología y ese nivel de detalle, sobre la inasistencia en la red de prestadores que atiende a los afiliados de Isapre. Eso no quiere decir que el problema no exista ahí —cualquier centro médico privado que agenda especialistas sabe que también le pasa— sino que, a diferencia del sistema público, no hay una cifra nacional publicada que lo respalde.

La razón probable es estructural: la red pública concentra la evaluación porque ahí operan los Servicios de Salud que además deben responder por el cumplimiento de las Garantías Explícitas en Salud, un régimen que rige por igual para beneficiarios de Fonasa y de Isapre en las patologías cubiertas. El prestador privado no tiene el mismo incentivo institucional para publicar su tasa de inasistencia, aunque la aritmética que enfrenta —una hora agendada, un profesional pagado o comprometido, y un cupo que no se puede recuperar una vez que pasó— es idéntica a la del sistema público. La falta de una cifra pública no es evidencia de que el problema sea menor; es, simplemente, un vacío de información que todavía nadie llenó.

El llamado telefónico bajó más la inasistencia que el mensaje de texto

La evidencia más útil para decidir qué hacer no viene de una encuesta nacional, sino de un experimento concreto: durante tres meses, un equipo del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile probó un sistema de recordatorios en cerca de 18.000 horas médicas repartidas en tres centros — el Hospital Luis Calvo Mackenna, el Hospital Regional de Talca y el Centro de Referencia en Salud Cordillera Oriente —, con una inasistencia base de 20,3%: bastante más alta que el 15,6%–16,5% que muestran los dos estudios nacionales citados arriba, lo que confirma que la cifra país esconde realidades muy distintas centro por centro. Al confirmar con llamada telefónica, la inasistencia bajó a 12,5%, una reducción de 7,8 puntos. Al confirmar por mensaje de texto o WhatsApp, la reducción fue de 5,4 puntos, es decir, a una tasa cercana a 14,9%.

Tres centros, cerca de 18.000 horas médicas
La inasistencia según el canal de recordatorio
Inasistencia observada
La inasistencia según el canal de recordatorio20,3%Sin recordatorio dirigido14,9%Recordatorio por SMS o WhatsApp12,5%Recordatorio por llamada
Fuente: Universidad de Chile / Centro de Modelamiento Matemático

La diferencia importa para decidir dónde poner el esfuerzo de recepción, pero el mismo estudio deja claro que ningún canal resuelve todo el problema. Al preguntar por qué faltaron, el 36,4% de las personas dio motivos de salud, el 32,7% motivos de responsabilidad individual (se les olvidó, se equivocaron de fecha), el 16,4% compromisos laborales y el 14,5% motivos atribuibles al propio centro asistencial.

Por qué falta la gente, cuando lo dice
Motivos declarados de inasistencia
Motivos declarados de inasistencia18.000horas médicas analizadas
Motivos de salud36,4%36%
Responsabilidad individual32,7%33%
Compromisos laborales16,4%16%
El propio centro asistencial14,5%14%
Fuente: Universidad de Chile, Centro de Modelamiento Matemático

Casi un tercio de los motivos ni siquiera depende de la persona ni del recordatorio: son fallas del propio centro (una hora mal coordinada, un cambio de profesional no informado) o cuadros de salud que impiden llegar. Un buen sistema de confirmación reduce la parte evitable; no puede tocar la que no lo es, y diseñar la meta de reducción sobre esa base evita frustraciones internas cuando la tasa no llega a cero.

Qué puede hacer tu institución

  • Prioriza la llamada para las horas de mayor riesgo. La evidencia disponible muestra que el teléfono confirma mejor que el texto, sobre todo en especialidades con alta tasa histórica de inasistencia o en quienes ya faltaron antes. Reservar ese canal, más caro en tiempo de recepción, para los casos de mayor probabilidad de pérdida rinde más que aplicarlo parejo a toda la agenda.
  • Ten una lista de espera lista para activar, no solo una lista de espera que existe. Si la fila de personas esperando atención es récord, cada cupo liberado con horas de anticipación —no el mismo día— puede ir directo a alguien de esa fila. La confirmación previa solo genera valor si el cupo liberado se reasigna antes de que pase el turno.
  • Registra el motivo, no solo el hecho de la inasistencia. Separar “no llegó por salud” de “no llegó porque nadie confirmó” y de “el centro cambió la hora sin avisar” permite dirigir el esfuerzo de recepción hacia lo que sí se puede corregir, en lugar de tratar toda inasistencia como el mismo problema.
  • Trata las horas GES con un margen de reacción más corto. Como la garantía de oportunidad corre en plazos legales, una inasistencia en una prestación GES conviene detectarla y reagendarla el mismo día, no en el próximo ciclo de gestión de agenda.
  • No asumas que tu red (Fonasa o Isapre) está exenta del problema por falta de cifra publicada. La ausencia de un estudio nacional sobre inasistencia en la red Isapre no es evidencia de que ahí el fenómeno sea menor; es, en el mejor de los casos, un dato que aún nadie midió con el mismo rigor.

Si tu institución ya está pensando en cómo reorganizar el contacto con quienes tienen hora agendada, esto se conecta con cómo piensa Arbol el mercado chileno: Fonasa e Isapre, los plazos GES y la ficha clínica como el registro que ordena cada paso.

Fuentes

  1. Inasistencia de pacientes a consultas médicas de especialistas y su relación con indicadores ambientales y socioeconómicos regionales en el sistema de salud público de Chile — Medwave
  2. Estimación de pérdidas económicas por inasistencias de usuarios agendados a consultas médicas de especialidad de Servicios de Salud en Chile año 2022 — Repositorio Académico, Universidad de Chile
  3. Científicos logran predecir qué pacientes faltarán a citas médicas con ayuda de inteligencia artificial — Universidad de Chile
  4. Garantías Explícitas en Salud (GES) — Superintendencia de Salud
  5. Listas de espera de la salud estatal caen 5% en 12 meses, pero espera por intervenciones quirúrgicas alcanza cifra récord — Libertad y Desarrollo
Escrito por
Medical Advisor, Clínica Sierra Vista
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