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Después de un infarto: el protocolo de llamadas de seguimiento

Qué preguntar y cuándo escalar en las llamadas de control tras un infarto: un protocolo de seguimiento telefónico para instituciones de salud en Colombia.

Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:

El alta hospitalaria no cierra el episodio de un infarto: las semanas siguientes concentran buena parte del riesgo de reingreso y de un segundo evento. En Colombia, las enfermedades isquémicas del corazón ya son la primera causa de muerte, con 16,9% de las defunciones registradas entre enero y octubre de 2024, según las Estadísticas Vitales del DANE. Un protocolo de llamadas de seguimiento — con momentos y preguntas definidas, no una llamada de cortesía — es una de las formas más simples de sostener la adherencia y detectar a tiempo una descompensación.

El alta no es el final del riesgo

El Instituto Nacional de Salud viene documentando esta tendencia desde hace más de una década: entre 1998 y 2011, la proporción de muertes por enfermedad cardiovascular en Colombia subió de 21,6% a 25,4% del total, y dentro de ese grupo la enfermedad cardíaca isquémica — la categoría que incluye el infarto — concentraba el 56,3% de los casos. El DANE muestra el mismo patrón sostenido casi quince años después, con la enfermedad isquémica del corazón ocupando el primer lugar tanto en 2014 como en 2023 y en lo corrido de 2024.

Un estudio de la Universidad El Bosque, el primero de este tipo en el país, calculó que el infarto agudo de miocardio le costó a Colombia 1.116.284 años de vida ajustados por discapacidad (DALY’s) entre 2011 y 2019 — y el 78,8% de esa carga vino de años de vida perdidos por muerte prematura, no de discapacidad. Dicho de otra forma: el riesgo que importa después del alta no es principalmente que la persona quede con secuelas, es que no llegue viva al siguiente control. Eso es exactamente lo que un protocolo de llamadas bien diseñado está pensado para interceptar.

Los datos de reingreso hospitalario en Colombia lo confirman desde otro ángulo. Un estudio publicado en Cadernos de Saúde Pública sobre afiliados a una aseguradora en el país encontró que las enfermedades del sistema circulatorio son el grupo diagnóstico con mayor número absoluto de reingresos hospitalarios — 19,5% del total —, con una tasa de reingreso a 30 días superior al 13% y una mortalidad casi tres veces mayor entre quienes reingresan (5,8%) frente a quienes no (1,8%). El sistema ya sabe dónde se concentra el riesgo; lo que falta con frecuencia es quién llama antes de que ese riesgo se convierta en una urgencia.

El riesgo después del alta, en cifras
Por qué la ventana post-infarto importa
16,9%
de las muertes en Colombia (ene-oct 2024) son por enfermedad isquémica del corazón, primera causa
DANE, EEVV 2024pr
19,5%
de los reingresos hospitalarios en Colombia son por enfermedad del sistema circulatorio, el grupo más grande
Cad. Saúde Pública, 2016
10,4%
de quienes inician rehabilitación cardíaca completan el programa recomendado
Rev. Colombiana de Cardiología, 2015

El protocolo de llamadas: cuándo contactar y qué revisar

Un seguimiento post-infarto que funciona no depende de que la persona recuerde pedir ayuda — depende de que tu institución tenga claro cuándo llama y qué necesita confirmar en cada momento. Los lineamientos de 2026 del Ministerio de Salud para la gestión territorial de la enfermedad cardiovascular van en la misma dirección: piden fortalecer “el egreso hospitalario seguro y el seguimiento temprano” para reducir reingresos por descompensación, e impulsan la telesalud y la teleorientación como estrategia para ampliar ese seguimiento. Cuatro ventanas concentran la mayor parte del valor:

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    Día 1 a 2 después del alta: la llamada de verificación

    Confirmar que la persona llegó bien a casa, que entendió el plan de medicación (doble antiagregación plaquetaria, estatina, y betabloqueador cuando aplica) y que reconoce una señal de alarma. También es el momento de verificar que ya recogió los medicamentos — la primera semana es donde más se pierde la adherencia.

  2. 2
    Día 7 a 10: adherencia y primer control

    Preguntar por cada medicamento por separado (¿lo está tomando?, ¿con qué frecuencia?, ¿algún efecto que la haya hecho suspenderlo sin consultar?) y confirmar que la cita con cardiología o el ingreso a rehabilitación cardíaca ya está agendada, no solo prometida al momento del alta.

  3. 3
    Semana 3 a 4: rehabilitación cardíaca y hábitos

    Verificar si la persona inició el programa de rehabilitación cardíaca — y si no, por qué. Revisar los cambios de hábito acordados: tabaco, actividad física, alimentación. Esta es también la ventana donde más personas abandonan el seguimiento si nadie vuelve a llamar.

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    Semana 8 a 12: cierre de la fase aguda

    Si no hay señales de alarma y la persona sostiene el tratamiento, esta llamada transiciona el caso de seguimiento post-infarto a control crónico de riesgo cardiovascular — con la misma disciplina de contacto, pero un ritmo distinto.

Qué preguntar y verificar en cada llamada

Cada llamada de este protocolo debería revisar lo mismo, independientemente de quién la haga:

Qué no puede faltar en la llamada de control
  • Adherencia a la doble antiagregación plaquetaria y a la estatinaPreguntar por cada medicamento por separado, no en bloque — así se detecta el abandono silencioso.
  • Reconocimiento de señales de alarmaConfirmar que la persona — y alguien más en la casa — sabe qué hacer si aparecen.
  • Estado real de la cita de control o el ingreso a rehabilitación cardíacaUna cita 'agendada' en el papel no sirve si la persona no conoce la fecha.
  • Estado de ánimo y síntomas de ansiedad o desánimoSon frecuentes después de un evento cardiovascular agudo y se asocian con peor adherencia al tratamiento.
  • Hábitos: tabaco, actividad física, alimentaciónSin juzgar — el objetivo es detectar la brecha, no reforzar la culpa.

Cuándo escalar a atención urgente

Según LaCardio, el Instituto de Cardiología de la Fundación Cardioinfantil, las señales que obligan a buscar atención inmediata incluyen dolor u opresión en el pecho, dificultad repentina para respirar, sudoración fría sin explicación, mareo intenso o pérdida de conciencia, palpitaciones irregulares, dolor que se irradia al brazo, la mandíbula o la espalda, y fatiga extrema o inusual. La misma fuente advierte que en mujeres, personas mayores y personas con diabetes los síntomas pueden ser menos evidentes — a veces solo cansancio o malestar general —, lo que hace que la llamada de seguimiento tenga que preguntar de forma explícita, no esperar a que la persona describa un dolor de libro de texto.

Cómo clasificar lo que se escucha en la llamada
Nivel de urgencia según lo que reporta la persona
Control rutinario
Contactar al médico en 24-48 h
Atención urgente ahora
Emergencia: línea de urgencias
Ante cualquier señal de alarma nueva — dolor u opresión en el pecho, dificultad repentina para respirar, desmayo — el protocolo debe asumir como mínimo este nivel y no esperar a la siguiente llamada programada.: Atención urgente ahora

Por qué muchos abandonan el seguimiento antes de tiempo

La rehabilitación cardíaca es la parte del seguimiento que más se abandona, y no es por falta de oferta. Un estudio colombiano publicado en la Revista Colombiana de Cardiología sobre personas revascularizadas por enfermedad coronaria encontró que 63,33% de quienes eran elegibles llegó a iniciar el programa — más alto que el 30% que suele reportar la literatura internacional —, pero la mitad de quienes lo iniciaron (52,6%) solo asistió a 12-23 de las sesiones recomendadas, y apenas 10,4% completó el ciclo completo de 24 a 36 sesiones. Las barreras principales no fueron clínicas: percibir el ejercicio como fatigante o doloroso, no saber que el programa existía, y el costo. Eso es exactamente lo que una llamada de seguimiento bien hecha puede corregir antes de que se vuelva un abandono silencioso: preguntar por la rehabilitación no una vez, sino en cada ventana del protocolo.

Qué puede hacer tu institución esta semana

  • Define quién hace la llamada de día 1-2. No dejar que dependa de que alguien “se acuerde” en un turno ocupado — asignar el responsable con nombre.
  • Documenta cada llamada en la historia clínica, no en una nota suelta. El siguiente profesional que atienda a la persona necesita saber qué se preguntó y qué respondió.
  • Prioriza a quien no contesta, no solo a quien sí. Una llamada no devuelta después de un infarto es una señal clínica, no un dato administrativo perdido.

Este protocolo se apoya en la misma lógica de gobernanza que ya usan otras instituciones para sostener los controles cardiovasculares que se evaporan o para no perder de vista a quien vive con hipertensión y deja de aparecer — y es, en el fondo, una forma de outreach activo con propósito clínico, no de spam. Si tu institución opera en Colombia, esto conecta directamente con cómo se organiza la atención en el país.

Fuentes

  1. Boletín técnico: Estadísticas Vitales (EEVV), defunciones no fetales, año corrido 2024pr — DANE
  2. Enfermedad cardiovascular, principal causa de muerte en Colombia — Observatorio Nacional de Salud - Instituto Nacional de Salud
  3. Infarto agudo de miocardio en Colombia (2011-2021), un estudio de carga de la enfermedad — Universidad El Bosque
  4. Barreras para la participación en programas de rehabilitación cardiaca en pacientes sometidos a revascularización percutánea por enfermedad coronaria — Revista Colombiana de Cardiología
  5. Frecuencia de reingresos hospitalarios y factores asociados en afiliados a una administradora de servicios de salud en Colombia — Cadernos de Saúde Pública
  6. Lineamientos para la gestión territorial integral de la salud pública orientados a la prevención y control de la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus y la enfermedad renal crónica — Ministerio de Salud y Protección Social
  7. Las señales que el corazón envía antes de una urgencia cardiovascular — LaCardio - Fundación Cardioinfantil, Instituto de Cardiología
Escrito por
CEO y co-fundador de Arbol
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