Diálisis: contacto el día anterior
En diálisis, faltar un día no es solo un cupo vacío: es riesgo clínico. El contacto el día anterior vuelve visible la sesión a tiempo.
Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:
En diálisis, la sesión del día siguiente no es una cita cualquiera: es un eslabón de un tratamiento continuo. El contacto el día anterior existe para detectar a tiempo transporte fallido, malestar, olvido de turno o confusión de jornada — y para que la unidad no descubra el hueco cuando la máquina ya está lista y la persona no llegó.
- La Cuenta de Alto Costo reportó, para 2023, 44.512 personas en algún tipo de terapia de reemplazo renal en el marco del aseguramiento en Colombia.
- En un estudio del Hospital Militar Central, la asistencia a sesiones programadas bajó de 95,8% en abril a 63,4% en junio dentro del periodo observado.
- Una investigación reciente en Revista Colombiana de Nefrología encontró buena adherencia terapéutica en el 94,7% de la muestra — cifra alta que no elimina la necesidad de operación de contacto.
- El día anterior convierte la inasistencia potencial en tarea: confirmar, reprogramar o escalar, con rastro de intento y motivo.
Por qué “crear necesidad” aquí no es vender miedo
Hablar de contacto el día anterior en diálisis no busca dramatizar. Busca nombrar un hueco operativo que muchas unidades todavía tratan como inevitabilidad: la silla vacía del martes que se explica el miércoles, cuando ya no hay margen. La necesidad que hay que crear en gerencia y en clínica es distinta a la de una campaña comercial. Es la necesidad de ver la sesión antes de que se pierda.
La escala del problema en Colombia es grande. Según la Cuenta de Alto Costo, para el periodo 2023 se identificaron 44.512 personas en algún tipo de terapia de reemplazo renal (TRR), además de decenas de miles en estadios avanzados y trasplante funcional. La hemodiálisis se mantiene como modalidad frecuente dentro de esa población. Cada una de esas personas no “consume” una cita aislada: consume un esquema recurrente de sesiones, transporte, medicamentos y seguimiento.
Cuando una sesión se pierde sin aviso, el daño se reparte. Clínicamente, se altera el plan de depuración y el control de volumen. Operativamente, se desperdicia un puesto de máquina, personal y turno. Para la persona, a veces el problema fue un bus que no pasó, un malestar que no alcanzó a comunicar o un cruce de turnos. Sin contacto previo, todos esos motivos llegan tarde.
Esto conecta con el costo de detectar tarde la enfermedad renal — documentado en detección tardía del paciente renal — pero el ángulo de este texto es otro: ya estando en TRR, la continuidad también se pierde por fricción de asistencia, no solo por diagnóstico tardío.
La adherencia no es un número único
Hablar de “adherencia a diálisis” como si fuera un solo indicador es engañoso. Hay adherencia a sesiones, a medicamentos, a dieta y a controles. Un estudio puede reportar adherencia alta en un instrumento y, al mismo tiempo, otra unidad puede vivir inasistencias semanales visibles en el tablero de turnos.
En el Hospital Militar Central de Bogotá, un estudio descriptivo sobre 71 personas en hemodiálisis observó asistencia a sesiones programadas de 95,8% en abril, 73,2% en mayo y 63,4% en junio dentro del periodo analizado. También señaló más inasistencia en ciertos días y turnos (por ejemplo, noches de lunes-miércoles-viernes en ese contexto). El mensaje operativo no es “copiar el porcentaje”: es aceptar que la asistencia puede degradarse en el tiempo y concentrarse en franjas específicas si nadie interviene.
Más recientemente, un trabajo en la Revista Colombiana de Nefrología con 75 personas en TRR (40 en hemodiálisis y 35 en diálisis peritoneal) reportó buena adherencia terapéutica en el 94,7% según la escala usada, y alta funcionalidad familiar. Esa cifra es alentadora y, a la vez, incompleta para gerencia: una muestra con buena adherencia reportada no elimina la necesidad de un circuito de confirmación el día anterior en unidades con turnos saturados, transporte frágil o alta rotación de acompañantes.
Una revisión sobre factores asociados a la adherencia en hemodiálisis insiste en que el cumplimiento depende de factores biopsicosociales, económicos, clínicos y de relación con el equipo — no de una sola “cultura del paciente” (Enfermería Nefrológica). Educación, apoyo y comunicación aparecen una y otra vez. El contacto el día anterior es una pieza de esa comunicación: concreta, con fecha y con cierre.
El día anterior es una ventana, no un ritual vacío
¿Por qué el día anterior y no solo un recordatorio semanal? Porque el esquema de diálisis es recurrente y el riesgo operativo se concentra en las 24 horas previas: el transporte se confirma o se cae, el malestar aparece o no, el acompañante puede o no. Un mensaje enviado el lunes para toda la semana no captura el imprevisto del martes a las 18:00.
El contacto del día anterior tiene tres desenlaces útiles:
- Confirma: la persona viene; la unidad prepara con certeza.
- Reprograma o avisa: libera o redistribuye el puesto con alguna anticipación.
- Escala: hay un síntoma o una situación que debe pasar al circuito clínico o social, no quedarse en un chat.
Lo que no debe hacer ese contacto es diagnosticar, ajustar tratamiento ni minimizar urgencias. Debe facilitar la continuidad del plan ya definido por el equipo tratante y dejar rastro.
Lo que cambia cuando dejas de descubrir el hueco en sala
Esta distinción importa para gestión del riesgo en sentido amplio: el riesgo no es solo clínico abstracto; es también la acumulación de sesiones perdidas sin patrón visible. Sin tipificación, la dirección ve un porcentaje; con tipificación, ve si el problema es flota de transporte, confusión de turnos o un subgrupo que necesita acompañamiento distinto.
Cómo armar el circuito sin saturar al equipo
Una unidad renal ya vive saturada. El contacto el día anterior no puede depender de que enfermería “encuentre tiempo” entre turnos. Necesita dueño, lista, plantilla y regla de escalamiento.
La lista del día siguiente debe salir del sistema de turnos, no de una libreta. El mensaje o la llamada debe identificar sede, fecha y franja sin revelar de más. Si la persona no puede asistir, la conversación debe ofrecer el siguiente paso institucional (aviso al equipo, reprogramación según protocolo), no improvisar clínica. Si no contesta, debe quedar el intento: hora, canal, resultado.
En Colombia, los canales de citas ya mostraron que WhatsApp y voz se complementan cuando hay plantillas y cierre. En diálisis, el cierre no siempre es “agendar otra cita”: a veces es “confirmar asistencia al turno fijo”. Eso no reduce la necesidad de trazabilidad; la aumenta, porque el turno fijo también se pierde.
El mismo razonamiento de inasistencias en IPS aplica con matices: aquí el “cupo” es una máquina y un esquema terapéutico, no solo una consulta. Liberar o reordenar a tiempo tiene valor clínico y operativo, aunque el mercado de relleno sea más rígido que en consulta externa.
- 1Extrae la lista del turno de mañana
Incluye sede, franja, canal autorizado y si hay acompañante de referencia cuando aplique.
- 2Contacta con tres desenlaces posibles
Confirma, avisa imposibilidad o escala. Registra motivo tipificado; no dejes solo 'no vino'.
- 3Define qué hace el no contacto
Segundo intento por otro canal, horario límite y regla de aviso al equipo de turno.
- 4Revisa el patrón semanal
Mira días y franjas con más fallas —como hizo visible el estudio del HMC— y ajusta logística, no solo mensajes.
El tablero que crea la necesidad correcta
Si tu institución aún no siente urgencia por este circuito, el tablero ayuda a crearla con evidencia propia:
- Sesiones programadas vs. sesiones cumplidas, por sede y franja.
- Avisos con anticipación vs. inasistencias sin aviso.
- Tasa de contacto efectivo el día anterior.
- Motivos tipificados (transporte, olvido, malestar, confusión de turno, no contacto).
- Tiempo entre aviso y ajuste del puesto.
Cuando esos números existen, la conversación deja de ser moral (“la gente no cumple”) y pasa a ser de diseño (“dónde se rompe el camino a la sesión”). Esa es la necesidad que vale la pena crear: no pánico, sino visibilidad.
Para equipos que operan en Colombia, Arbol en Colombia se entiende aquí como capa de contacto sobre una cohorte de alto costo y alta frecuencia: confirma, registra y escala sin pretender reemplazar al equipo de la unidad renal. La diálisis ya tiene suficiente complejidad clínica; lo que no debería tener es ceguera operativa la tarde previa.
Crear necesidad en gerencia: del porcentaje al patrón
La necesidad que hay que crear no es “más llamadas porque sí”. Es la necesidad de ver patrones antes de que se consoliden como cultura de la silla vacía. Si el estudio del Hospital Militar Central mostró caídas de asistencia mes a mes y concentraciones por turno, tu unidad puede descubrir lo mismo —o descubrir algo distinto— solo si tipifica. Sin tipificación, cada inasistencia parece un caso aislado; con tipificación, aparece una historia: flota de transporte los lunes, confusión de jornada tras hospitalización, números desactualizados, acompañantes que cambian sin aviso.
Esa lectura también evita dos extremos inútiles. El primero es culpabilizar a la persona: “no adhiere”. El segundo es resignarse: “en diálisis siempre pasa”. Entre ambos está el diseño: contactar la tarde previa, registrar el motivo, ajustar logística donde el patrón se repite y escalar cuando aparece una señal clínica. La revisión de factores asociados a la adherencia en hemodiálisis insiste precisamente en esa complejidad multifactorial; el contacto el día anterior es una intervención de comunicación y logística, no un sustituto de educación terapéutica ni de apoyo social.
Conviene, además, alinear el contacto con la realidad de la diálisis peritoneal y de la hemodiálisis. No todas las unidades tienen el mismo ritmo de “sesión en sala”, pero todas tienen citas de control, entregas, entrenamientos y rechequeos que también se pierden sin aviso. El principio es el mismo: la tarea del día siguiente debe ser visible el día de hoy. Si tu programa mezcla modalidades, separa bandejas para no aplicar un guion de hemodiálisis a un control de diálisis peritoneal, o viceversa.
Otro punto de gobernanza: el consentimiento y la finalidad del contacto. La persona en TRR ya está en un programa intensivo; el mensaje debe ser predecible, breve y útil. Si el canal se usa para recordatorios comerciales ajenos a la sesión, se erosiona la respuesta. Si se usa solo para reclamar inasistencias después del hecho, se percibe como sanción. El día anterior ocupa el lugar correcto: cuidado operativo antes del hueco.
Por último, conecta el tablero de asistencia con el de riesgo clínico institucional —sin confundir roles. Una racha de sesiones perdidas es información para el equipo tratante; una racha de no contacto es información para datos y para el enlace social. Separar esas lecturas evita que enfermería cargue sola con un problema de números inválidos o que el área administrativa ignore una señal de deterioro.
El contacto el día anterior no garantiza adherencia perfecta. Ningún canal lo hace. Pero convierte la sesión de mañana en un objeto gestionable hoy. En una población de decenas de miles de personas en TRR, esa diferencia —entre descubrir el hueco en sala y verlo la tarde anterior— es, en sí misma, gestión del riesgo.
Fuentes
- ERC - Cuenta de Alto Costo — Cuenta de Alto Costo
- Adherencia de los pacientes con insuficiencia renal crónica a las sesiones de hemodiálisis del Hospital Militar Central, Bogotá, D. C., 2006 - 2007 — Revista Colombiana de Enfermería
- Adherencia al tratamiento y funcionalidad familiar en pacientes con terapia de reemplazo renal — Revista Colombiana de Nefrología
- Factores asociados a la adherencia al tratamiento en personas en hemodiálisis — Enfermería Nefrológica