Seguimiento de hipertensión en el EBAIS: guía práctica
Cómo estructurar el seguimiento de personas hipertensas en el modelo EBAIS-CCSS de Costa Rica, con datos oficiales de prevalencia, control y capacidad instalada
Contenido operativo para equipos administrativos de salud. No es consejo médico. Los agentes de Arbol no diagnostican, no prescriben ni orientan clínicamente — escalan a tu equipo. Revisado:
En Costa Rica, 37,2% de la población adulta vive con hipertensión arterial, según la encuesta de factores de riesgo cardiovascular de 2022 citada por el Ministerio de Salud, y la CCSS reporta más de un millón cien mil personas bajo tratamiento farmacológico (Ministerio de Salud, 2024; Guananoticias, 2026). El reto no es solo diagnosticar: es sostener el control una vez que la persona sale del consultorio, cita tras cita.
Equipo Básico de Atención Integral en Salud: la unidad de atención primaria de la CCSS, integrada por un médico general, un auxiliar de enfermería, un asistente técnico de atención primaria (ATAP) y personal de apoyo, responsable de un territorio y una población determinados.
Fuente: CCSS
Una carga crónica que crece con la edad
La hipertensión no se distribuye igual en todos los grupos etarios, y eso tiene consecuencias directas para cómo debe organizarse el seguimiento en el primer nivel de atención. Según datos de la CCSS recogidos en 2026, la proporción de personas con presión arterial elevada pasa de dos de cada diez adultos jóvenes a siete de cada diez personas mayores de 65 años (Guananoticias, 2026).
Esa curva ascendente importa porque la población que más depende del EBAIS para su control —personas mayores, con comorbilidades, con menor movilidad— es también la que tiene más probabilidad de faltar a una cita si nadie la contacta antes. El costo de no sostener ese seguimiento no es solo clínico: la CCSS destina cerca de ¢4.880 millones al año a medicamentos antihipertensivos, el 1,8% de todo su presupuesto institucional en fármacos (Guananoticias, 2026). Cada persona que abandona el control antes de tiempo es, además de un riesgo cardiovascular, un tratamiento que no está cumpliendo su objetivo.
Lo que ya establece el protocolo de la CCSS
Costa Rica no parte de cero: la propia CCSS tiene protocolos publicados que definen tiempos concretos de control, y desde 2024 el país cuenta con una Norma Nacional de atención integral de la hipertensión arterial, oficializada por Decreto Ejecutivo N.° 44466-S, orientada a estandarizar el tratamiento farmacológico en el primer nivel (Ministerio de Salud, 2024).
Las guías clínicas de la propia CCSS ya establecen, por ejemplo, que ante una primera lectura elevada la persona debe volver en un plazo de un mes para una nueva medición que confirme o descarte el diagnóstico, y que en categorías de riesgo más bajo se puede sostener un período de entre seis y doce meses de intervención no farmacológica antes de valorar el inicio de medicamentos (CCSS, Guías para la Detección, Diagnóstico y Tratamiento de la Hipertensión Arterial). Es decir: el problema rara vez es la falta de un protocolo de cadencia, sino que ese protocolo dependa por completo de que la persona recuerde su próxima cita y logre llegar a ella.
Las mismas guías muestran que, entre quienes ya reciben tratamiento, 81,1% toma medicación oral y 61% logra la meta de presión arterial, pero ese porcentaje cae a apenas 27% en el subgrupo de personas que además viven con diabetes (CCSS, Guías para la Detección, Diagnóstico y Tratamiento de la Hipertensión Arterial). Son justo las personas con más comorbilidades, más citas que coordinar y más riesgo de complicación las que muestran peor control. Ahí es donde un seguimiento activo, y no solo un protocolo escrito, marca la diferencia.
Por qué una persona se pierde del seguimiento
La red del primer nivel en Costa Rica es amplia: 1.080 EBAIS agrupados en 105 áreas de salud, con 529 sedes fijas y 647 puestos de visita periódica que llegan a comunidades más alejadas (CCSS, Servicios de Salud de la CCSS, 2021). Esa cobertura territorial es una fortaleza, pero también significa que cada equipo atiende una población amplia y no siempre tiene capacidad para hacer seguimiento proactivo, uno a uno, a cada persona que debería volver a control.
La evidencia clínica sobre por qué las personas hipertensas faltan a sus citas es consistente, aunque no sea específica de Costa Rica: un estudio sobre incumplimiento de citas en pacientes hipertensos encontró que 24,8% de las personas faltaba a más del 20% de sus consultas programadas y que 51,2% había faltado al menos una vez durante el año, con el olvido y la falta de percepción de urgencia como causas más citadas (Medifam, 2001). El mismo estudio identifica patrones de riesgo que cualquier equipo de salud puede anticipar: personas que viven solas, personas menores de 50 años y personas que ya faltaron antes tienen una probabilidad notablemente mayor de volver a faltar.
Ninguno de estos factores es exclusivo de un sistema de salud en particular. Lo que cambia entre una institución y otra es si existe un mecanismo sistemático para detectar a tiempo a la persona que se está por perder del seguimiento, antes de que la ausencia se convierta en meses sin control.
Qué puede hacer tu institución esta semana
Convertir esta evidencia en práctica no requiere rediseñar el modelo de atención. Requiere un proceso simple, repetible, que cualquier equipo de salud —público o privado— puede empezar a aplicar esta semana sobre su propio listado de personas con hipertensión.
- 1Depura el listado de personas en control
Extrae de tu sistema de citas o expediente a todas las personas con diagnóstico de hipertensión que tengan cita programada en los próximos 14 días, y a las que ya tengan una cita vencida sin reprogramar.
- 2Estratifica por riesgo de inasistencia
Marca con prioridad alta a quienes viven solas, tienen comorbilidades como diabetes, ya faltaron a una cita anterior o son personas mayores de 65 años, siguiendo los patrones descritos en la evidencia clínica sobre incumplimiento de citas.
- 3Confirma la cita entre 48 y 72 horas antes
Contacta a cada persona antes de la fecha programada para confirmar asistencia, resolver dudas logísticas (transporte, horario, resultados de laboratorio pendientes) y reprogramar de inmediato si no puede asistir, en vez de dejar la cita como una ausencia sin seguimiento.
- 4Registra el motivo de cada ausencia
Cuando una persona no confirme o no asista, documenta el motivo real (olvido, transporte, síntomas, decisión personal) para distinguir patrones que tu institución puede resolver de los que requieren otra intervención.
- 5Cierra el ciclo con la próxima cita agendada
Ninguna consulta de control debería terminar sin que la persona salga con su siguiente cita ya definida, coherente con los plazos que marca el protocolo clínico que estés siguiendo (por ejemplo, un mes para confirmar diagnóstico o el intervalo que corresponda según su nivel de control).
Algunas instituciones apoyan este proceso con un sistema proactivo de seguimiento que automatiza los recordatorios y las confirmaciones antes de cada cita, de manera que el personal clínico dedique su tiempo a la atención directa y no a la gestión manual de la agenda. Sea cual sea la herramienta, lo que sostiene el control de la presión arterial en el tiempo es la disciplina del proceso: identificar a tiempo a quién se está por perder, contactarla antes de que falte y no cerrar ninguna consulta sin la siguiente cita ya en firme.
Fuentes
- Salud oficializa Norma Nacional de atención integral de la hipertensión arterial en los Servicios de Salud — Ministerio de Salud de Costa Rica
- Guías para la Detección, Diagnóstico y Tratamiento de la Hipertensión Arterial — Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
- Servicios de Salud de la CCSS (Diciembre 2021) — Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
- Tratar la presión alta le cuesta a la CCSS casi ¢5.000 millones al año, el 1,8% de todo su presupuesto en medicamentos — Guananoticias
- Factores relacionados con el incumplimiento a citas concertadas de un grupo de pacientes hipertensos — Medifam (SciELO España)