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Resolución 2117 de 2025: la guía del MGTE para IPS, sin abogados

El Ministerio de Salud adoptó el Modelo de Gestión de Tiempos de Espera. Qué exige, en qué fases llega y qué deberías estar midiendo desde ya — explicado en lenguaje de operación, no de norma.

En octubre de 2025, el Ministerio de Salud expidió la Resolución 2117 de 2025, que adopta el Modelo de Gestión de Tiempos de Espera (MGTE): un modelo técnico nacional para medir, controlar y reducir cuánto espera la gente por citas, procedimientos y medicamentos. Aplica a EPS, a IPS públicas, privadas y mixtas, y a proveedores de tecnologías en salud.

Traducción operativa: los tiempos de asignación de citas dejan de ser un asunto interno. Se van a medir con la misma vara para todo el mundo, se van a reportar y, en la fase final, van a tener estándares obligatorios.

Las tres fases, en cristiano

  1. Fase I (meses 0 a 6): línea base. Cada actor levanta y valida sus datos de tiempos de espera. Es la fase de “muéstreme cómo está midiendo usted hoy”.
  2. Fase II (meses 7 a 12): implementación progresiva. El modelo arranca en servicios y regiones priorizados.
  3. Fase III (del mes 13 en adelante): estándares y alertas. Llegan los tiempos máximos normativos por servicio, con monitoreo permanente.

El reporte fluye por SI-APS, interoperable con MIPRES y SISPRO, y un Comité Técnico Nacional (MinSalud, ADRES, IETS y Supersalud) define los umbrales por especialidad.

La Circular 038: por dónde empieza esto

En diciembre de 2025, la Circular Externa 038 puso en marcha la Fase I priorizando las consultas de primera vez en cinco especialidades, identificadas por código CUPS:

EspecialidadCUPS
Pediatría890283
Ginecología y obstetricia890250
Medicina interna890266
Psiquiatría890284
Cirugía general890235

Si tu IPS ofrece alguna de estas, tus tiempos de asignación de primera vez ya están en la mira del modelo.

Qué deberías estar midiendo desde ya

El MGTE mide el tiempo entre la solicitud de la cita y su asignación (y luego su prestación). Para una IPS, eso encadena tres relojes:

  • Cuánto tarda alguien en contestar la llamada o el mensaje del paciente. Si la línea suena ocupada o el WhatsApp se responde al día siguiente, el reloj corre en tu contra antes de tocar la agenda.
  • Cuánto tarda la asignación una vez contestas: disponibilidad real de agenda por servicio y especialidad.
  • Cuánto se pierde por inasistencias y cupos vacíos, que alargan artificialmente la espera de todos los demás.

La trampa de la Fase I es creer que es solo un ejercicio de reporte. La línea base que entregues hoy es el espejo contra el que te van a comparar en la Fase III — y los datos que no estás capturando (las llamadas que nadie contestó, las citas pedidas que nunca se asignaron) son precisamente los que el modelo quiere ver.

El eslabón que casi todos tienen roto

Una IPS puede tener agenda disponible y aun así reprobar en oportunidad, por una razón boba: el paciente no logró comunicarse para pedirla. Ninguna inversión en agenda arregla un conmutador que no contesta.

Por eso la respuesta operativa al MGTE empieza por el canal de entrada: contestar todas las llamadas y mensajes (también de noche y festivos), registrar cada solicitud con marca de tiempo, asignar contra la agenda real y dejar trazabilidad automática de todo el recorrido. Eso — además de mejorar el indicador — produce el insumo exacto que SI-APS te va a pedir.

Los agentes de IA para agendamiento hacen exactamente este trabajo: contestan en segundos, registran cada solicitud con su tiempo, y dejan el rastro auditable listo para el reporte. Si el MGTE te obliga a medir, mejor que los números que salgan sean buenos.

Los umbrales finos por especialidad pueden ajustarse vía el Comité Técnico — verifica siempre contra el texto oficial de la Resolución y sus circulares antes de definir metas internas.