Cómo estratificar el riesgo de tus pacientes con los RIPS que ya reportas
No necesitas comprar datos: los RIPS que entregas con cada factura, tu historia clínica electrónica y la caracterización ya contienen lo necesario para saber qué pacientes están en riesgo. Cinco pasos para hacerlo.
Estratificar el riesgo es ordenar tu población asignada en niveles según la probabilidad de que su salud se complique, para decidir a quién contactar primero. No es un ejercicio académico: es la diferencia entre enterarte de que un paciente progresó a enfermedad renal cuando llega la cuenta de la diálisis, o seis meses antes, cuando una creatinina a tiempo todavía cambiaba la historia.
La buena noticia para una IPS de baja o mediana complejidad: los datos para hacerlo ya los tienes. Los produces todos los días, porque la norma te obliga.
La pirámide de riesgo, en términos de tu IPS
El modelo clásico (la pirámide de Kaiser) divide cualquier población en tres niveles:
- La base (70–80%): personas sanas o con riesgo bajo. Lo que necesitan de ti es prevención: tamizaciones al día, vacunas, valoraciones por curso de vida.
- El medio (15–25%): crónicos manejables. Hipertensos, diabéticos, EPOC. Necesitan control regular — y son el grupo que más se complica cuando deja de asistir.
- La punta (3–5%): pacientes complejos. Multimorbilidad, daño de órgano, alto costo. Necesitan gestión de caso, uno a uno.
La mayor parte del gasto evitable sale de una sola transición: pacientes del medio que suben a la punta sin que nadie lo viera venir. Estratificar es, ante todo, vigilar esa frontera.
Los datos que ya tienes por norma
- RIPS junto a cada factura. Desde la Resolución 2275 de 2023, los RIPS viajan en formato JSON como soporte de la factura electrónica: diagnósticos, procedimientos, consultas y medicamentos de cada paciente, con fechas. Es un registro longitudinal de quién vino, a qué, y — leído al revés — de quién dejó de venir.
- Historia clínica electrónica. La Ley 2015 de 2020 ordenó la historia clínica electrónica interoperable. Ahí están los laboratorios, los signos vitales y los resultados que los RIPS no traen: la creatinina, la HbA1c, la presión arterial de la última toma.
- Caracterización poblacional. La caracterización que pide la norma (Resolución 202) te da el denominador: edad, sexo y condiciones de tu población asignada.
Cinco pasos para estratificar
- Consolida. Junta RIPS, historia clínica y caracterización en una sola vista por paciente. Este es el paso que más cuesta a mano — y el único realmente técnico de la lista.
- Define tus cohortes. Empieza por las que concentran riesgo y norma: gestantes, riesgo cardiovascular (hipertensos y diabéticos), riesgo renal, VIH. La Cuenta de Alto Costo ya te exige seguir varias de estas — estratificar es usar ese mismo esfuerzo para gestionar, no solo para reportar.
- Aplica reglas clínicas simples. No necesitas un modelo predictivo para empezar: «hipertenso sin control hace más de 6 meses», «diabético sin HbA1c en el último año», «gestante que no volvió en 30 días», «creatinina alterada sin consulta de seguimiento». Cada regla produce una lista.
- Prioriza los críticos. No todas las listas pesan igual: la gestante sin control y el renal en progresión van primero que la citología vencida. Ordena por severidad y por ventana de tiempo útil.
- Dispara el contacto. Una estratificación que termina en un Excel es un informe; una que termina en una llamada o un WhatsApp con cita agendada es gestión del riesgo. El paso 5 es el que convierte los otros cuatro en plata y en salud.
Qué agrega la IA frente al Excel
Todo lo anterior se puede hacer a mano — y así se hace en la mayoría de IPS: alguien del equipo baja sábanas de datos una vez al mes, filtra en Excel, arma la lista y la deja en una carpeta hasta que haya tiempo de llamar. El problema no es la inteligencia del método: es que la lista nace vieja, se trabaja a medias y nadie la vuelve a mirar hasta el próximo corte.
Un sistema como el sistema proactivo de Arbol hace exactamente el mismo cruce — pero todos los días, sobre datos frescos, y con el paso 5 incluido: cuando un paciente cae en una regla, el contacto sale solo por WhatsApp o llamada, la respuesta queda registrada y tu equipo solo ve los casos que necesitan criterio humano.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un epidemiólogo para estratificar? Para empezar, no. Las reglas clínicas básicas (controles vencidos, laboratorios sin tomar, inasistencia a programas) las puede definir tu médico líder en una tarde. Un epidemiólogo agrega valor después, refinando cortes y metas.
¿Cuántos niveles de riesgo debo usar? Tres o cuatro bastan: sano / riesgo presente / riesgo alto / crítico. Más niveles dan apariencia de precisión pero diluyen lo único que importa: a quién contacto hoy.
¿Esto no es trabajo de la EPS? La gestión del riesgo es compartida, pero quien tiene el contacto clínico — y los datos frescos — eres tú. Y si tu contrato es por cápita o PGP, el costo del paciente que se complicó sin ser buscado también es tuyo.
¿Cada cuánto se actualiza la estratificación? La respuesta honesta: cada vez que llega un dato nuevo — un laboratorio, una inasistencia, una consulta. Si es manual, mensual es lo mínimo defendible; si es automática, diaria.